Frente al árbol donde mataron a "Conty" las lágrimas brotaron mientras pedían justicia

Cerca de 1.000 personas participaron de la movilización; el abuelo de la víctima pidió que su muerte sirva para tener mejores leyes. Una multitud acompañó a la familia de Constanza González, a lo largo de 10 cuadras, para pedir justicia.
La gente de Alderetes salió a la calle por segunda vez para pedir justicia por Constanza Lucía González. Pero en esta oportunidad la marcha fue distinta. Sin disturbios, más de 1.000 personas, que ocuparon tres cuadras, caminaron con sus velas y carteles en alto para que la muerte de la adolescente de 14 años no quede en el olvido.

A casi 10 días del crimen, la familia de "Conty" pidió una misa en su memoria. Sus allegados desbordaron la capilla Nuestra Señora del Rosario, que queda a pocas cuadras de donde vivía la jovencita. Una vez que salieron del templo, comenzó una marcha que recorrió 10 cuadras de los barrios Villanueva y Nicolás Avellaneda, adonde viven las familias González y Millares.

Adelante avanzaban cuatro taxis que hacían sonar sus bocinas permanentemente. Los seguía un grupo de niños, entre los que estaba Lautaro, el hermano de siete años de la víctima. Los pequeños sostenían una bandera donde podía leerse la consigna de la noche: "Justicia por ’Conty’".

Cientos de familias enteras los acompañaron. La cantidad de gente era tres veces superior a la que había asistido la semana pasada. Y a lo largo del trayecto sólo se escucharon aplausos. Aplausos de las personas que marchaban y aplausos de todos aquellos curiosos que los observaban desde el umbral de sus casas.

El momento más duro fue cuando llegaron a la vivienda de calle Italia al 300, donde siempre vivieron "Conty" y su familia, hasta que sucedió la tragedia la mañana del domingo 15 de enero. Muchos de los miembros de la familia no habían vuelto a acercarse a ese lugar hasta ahora.

Ahí, al lado del árbol donde sus padres la encontraron muerta cuando salían a abrirle la puerta, se detuvieron todos durante algunos segundos. Aquellos que habían conseguido contenerse hasta entonces rompieron en llanto. Otra vez, la más afectada fue Karina Millares, la mamá de Constanza, que unos metros más adelante volvió a desvanecerse, como ya le había ocurrido en la marcha anterior.

Entonces uno de los taxis tuvo que retroceder media cuadra, entre la gente que se movía hacia los costados, para cargar a la mujer. Ella no quiso que se la llevaran. No podía seguir en pie, estaba sentada en el vehículo, pero desde allí continuó.

El punto final de la movilización fue la casa del abuelo de "Conty", Roberto Millares, donde ahora también vive la familia González. Ahí agradecieron a la gente que los acompañó y recordaron cuál era el reclamo. "Que cambien las leyes para que los jueces puedan condenar", repitió varias veces el hombre.

Durante su discurso, Roberto contó que la semana pasada el Concejo Deliberante de Alderetes decretó el duelo en el municipio y se prohibieron todos los bailes durante esos días. "Desde Alderetes tenemos que gritar fuerte para que nos escuchen los gobernantes y los legisladores. Que dejen de dictar leyes y dicten justicia", insistió, apoyado por los aplausos.

Luego Roberto se refirió al fallecimiento de su nieta como un sacrificio. "Lo voy a tomar como una ofrenda para que podamos despertarnos y tomar conciencia de que tenemos que salir a luchar por nuestra seguridad", expresó. En tanto, el papá de "Conty", José González, consideró que la convocatoria fue grande porque el caso sensibilizó a la comunidad. "La muerte de mi chiquita le tocó el corazón a la gente", sostuvo. Con respecto a la salud de su esposa, señaló que sigue mal, pese al esfuerzo que hacen los médicos. "Alimentarla es como darle de comer a un pajarito", lamentó.

El martes próximo se realizará una nueva marcha, que tendría como punto de partida la casa de Constanza.

Comentá la nota