El titular de la Cámara Nacional Electoral, Alejandro Tullio, desechó este jueves la posibilidad de que en octubre se utilice el sistema de boleta única alternativa, un método ideado por una ONG para evitar el fraude electoral, con un diseño similar al que se aplica actualmente en los penales y consulados.
El argumento de Tullio fue que el cambio “podría confundir al electorado”, principalmente por la falta de tiempo para realizar capacitaciones. No obstante, el funcionario conoce bien un antecedente de una reforma rápida y exitosa: la utilización en la Ciudad de Buenos Aires de la boleta única electrónica.
En aquel momento, por mayo de este año, el director electoral desestimaba que la idea impulsada por el PRO llegara a buen puerto. Pero sus pronósticos no se cumplieron, y el tiempo –acotadísimo- alcanzó para que el electorado haga su debut en las máquinas de votación, sin problemas.
De esta manera, la negativa oficialista denota plena desconfianza en la inteligencia ciudadana, además de una resistencia a la adaptación a las problemáticas actuales.
Asimismo, teniendo en cuenta que el reclamo opositor de la implementación de un sistema diferente responde los escándalos que se produjeron durante las PASO y en las generales de Tucumán, pensar en cambiar de método no es un capricho, sino una necesidad urgente. La posibilidad de fraude se suma una creciente incredulidad de la ciudadanía en el poder del voto.
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