La condena social al brutal femicidio de Lucía Maidana (22) ocurrido en Posadas el pasado 6 de Abril, motivó una aletargada reacción del Ministro de Gobierno Jorge Franco.
El padre y dos hermanas de Lucía se reunieron con el ministro en la tarde de ayer, momento en que el funcionario se puso a disposición de los familiares y expresó sus condolencias por el brutal crimen. Cabe destacar que esta iniciativa del ministro coincidió con el fuerte repudio de la Universidad Nacional de Misiones a este hecho, que “no se trata de una fatalidad criminal circunstancial, sino que se enmarca en un recurrente ejercicio de violencia de género”. Tal fue la definición emitida en la resolución 328/13 del rector Javier Gortari.
El documento difundido ayer, antes de que Franco mantenga la reunión con los familiares de Lucía, precisa que el crimen de la estudiante de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales “es uno más de una serie de crímenes similares que se vienen repitiendo en la provincia de Misiones y en el resto del país.”
La resolución de la UNAM advierte sobre “un recurrente ejercicio de violencia de género instalado en el colectivo social y que atraviesa por igual diferentes clases sociales, geografías y niveles educativos”. Asimismo, el documento condena estas prácticas e insta al Poder Judicial “a que arbitre los medios necesarios para el pronto esclarecimiento del hecho y procesamiento de los responsables”. Desde luego, la Universidad también expresó la solidaridad y acompañamiento de toda la comunidad universitaria a la familia y demás seres queridos de Lucía.
El planteo formulado por UNAM se apoya en los datos del Observatorio de Femicidios en la República Argentina, que precisa que sólo en Misiones, hubo 11 femicidios en 2009, 11 en 2010, 13 en 2011 y 13 en 2012. Es decir, 48 femicidios en los últimos 3 años, durante la gestión de Jorge Franco. Como se puede anticipar, Franco no recibió a los familiares de todas estas víctimas, sino a una mínima proporción y sólo bajo ciertas coyunturas particulares.
Por otra parte, es preciso recordar que en los casos de Angélica Ramírez y Lieni Piñeiro, el poder político y económico local está sospechado de vinculación con esos femicidios. En otras palabras, dirigentes o socios de la Renovación están sospechados de ser los femicidas en estos casos, por lo que, desde una perspectiva política, se hace comprensible la actitud de Franco frente a esos hechos. En el caso de Angélica, la causa pasó por 4 jueces sucesivos, desde que se conoció que uno de los hijos del juez original de la causa Éctor Acosta, había sido mencionado por testigos y policías en el expediente.
En el femicidio de Lieni, el sospechado es el propio hijo del diputado provincial Gilberto “Pato” Gruber y se habla de una cadena de encubrimientos que derivó en la muerte del único imputado, Hernán Céspedes. Sin embargo, Franco no se puso a disposición de estas familias, al contrario, semanas atrás, el Frente Renovador montó un acto político en Puerto Esperanza para apoyar a los hermanos Gruber (Gilberto y Alfredo, el intendente del pueblo)

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