A diferencia de otros años, Jorge Bergoglio eligió el Instituto Penal de Casal de Mármol de Roma. Hoy llamó a los sacerdotes "a ser pastores con olor a oveja".
Esta fue la primera vez que un papa oficia la misa del Jueves Santo en un reformatorio de menores y no en la basílica de San Juan de Letrán, que es la catedral de Roma y que le corresponde como obispo de la Ciudad Eterna.
En el reformatorio, que ya visitaron en 2008 Juan Pablo II y en 2007 Benedicto XVI, se encontraban detenidos 46 jóvenes, de ellos 35 varones y 11 mujeres.
Francisco concelebró la misa con el cardenal vicario de Roma, Agostino Vallini; el capellán del reformatorio, Gaetano Greco; el sustituto de la Secretaría de Estado ("número tres" del Vaticano), Angelo Becciu, y el secretario del Papa, Alfred Xuareb. También asistieron dos diáconos: el colombiano Pedro Acosta y el fraile terciario capuchino de la Dolorosa Roi Jenkins Albuens.
El Papa fue recibido por la ministra italiana de Justicia en funciones, Paola Severino; la jefa del Departamento de Justicia de Menores, Caterina Chinnici; el comandante de la Policía Penitenciaria del reformatorio, Saulo Patrizi, y su directora, Liana Giambartolomei.
Como arzobispo de Buenos Aires, el ahora papa Francisco solía realizar personalmente el lavado de pies del Jueves Santo.


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