Está integrada por doce barrios, entre los que se cuenta Don Orione, el de mayor cantidad de habitantes. Se creó a partir de que el Concejo Deliberante aprobara el proyecto. Los vecinos esperan que la infraestructura sea acorde a la nueva categoría.
La iniciativa fue impulsada por la edila oficialista Norma Warrel, que reside en el complejo habitacional que fue creado en 1976, y fue aceptado por unanimidad en la última sesión legislativa. Los residentes de la zona reclamaban crecer en la escala de reconocimiento ya que su cantidad de habitantes alcanza los “70 mil”, según precisaron desde las juntas que los representa. Históricamente vinculado a Claypole, ahora es la zona más poblada de la flamante localidad, que compone junto a Don Orione Viejo, Libertad, Suterh I y II, Som, Vipermu, El Castillo, Martín Fierro, El Cerrito, La Ester y Las Latitas.
Si bien la Ordenanza, también respaldada por el Ejecutivo, no hace hincapié sobre el pasaje del tradicional barrio a la categoría de ciudad, en la práctica la adquiere por la nueva división política que lo contiene. No obstante, ese cambio tan esperado por los orionitas está representado en una iniciativa presentada ante la Cámara de Diputados bonaerenses por sus integrantes Jorge Mancini y Franco Caviglia.
El nuevo espacio está determinado por Juan José Paso, Monteverde, Blas Parera, Sandoval, Humahuaca, 25 de Mayo, Araujo la avenida República Argentina y Lacaze. Su nombre fue elegido en respeto a la tradición religiosa del lugar, ya que el fundador del Cottolengo que da nombre a los monoblocks y chalets perteneció a la orden franciscana. También hace referencia a la denominación que sumió Jorge Bergoglio al comenzar su tarea papal.
Medida bienvenida
El reconocimiento del “Dono” -como le dicen sus habitués- llevaba años en espera. “Bienvenida sea esta medida. La esperábamos hace tiempo”, recalcó Juan Vegue, que integra comisiones locales como el Foro Hídrico de Almirante Brown y de la Junta Vecinal Independiente de Claypole. No obstante, su crecimiento también le demanda adaptar su infraestructura.
Para el referente, la principal demora es la organización del espacio ya que “luego de la exitosa escrituración todavía quedan zonas ocupadas sin autorización, tanto de espacios verdes, comunes y de dominio privado municipal”, señaló. Las cocheras proliferan en los jardines, los kioscos en las playas de estacionamiento y hasta departamentos de material pegados a los halles.
“Se inicia como ocupaciones unilaterales de algún vecino que quiere resguardar su auto, por ejemplo, y luego se instala por el uso y la costumbre”, le explicó Vegue a LA TERCERA, que aseguró que hasta realizan el “traspaso de derechos” cuando se quiere comprar o alquilar, ya que de esas construcciones no hay documentos que lo habiliten ni indiquen de quién son.


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