Ante un millar de obispos y centenares de sacerdotes, el Papa ofició una misa en la catedral de San Sebastián de Río de Janeiro. Allí, instó a los religiosos a “no quedarse enclaustrados en las parroquias” y servir a Cristo "en las villas".
Además, pidió que "empujemos a los jóvenes" quienes tienen la capacidad de "redescubrir el valor y la alegría de la fe" y llamó insistentemente "a la cultura del encuentro".
En una homilía que pronunció en español también señaló que "no podemos quedarnos enclaustrados en nuestra parroquia" cuando "tantas personas necesitan del evangelio".
“No es un simple abrir la puerta para acoger, sino salir por ella para buscar y encontrar", les dijo al celebrar la misa en la catedral de Río de Janeiro, con los 644 obispos, 7814 sacerdotes y 632 diáconos de todo el mundo llegados hasta allí.
En la homilía, instó a los religiosos católicos a "caminar de nuevo a la fuente de nuestra llamada", que es Dios y señaló que "por eso un obispo, un sacerdote o un seminarista no puede ser un desmemoriado".
El pontífice llegó a la Catedral en el vehículo abierto, similar al "papamóvil'' y que utiliza desde el inicio de su visita el lunes. Aunque había menos gente apostada a la orilla de las calles del centro de Rio en la fría y lluviosa mañana de sábado. Como lo vino haciendo desde su llegada a Brasil, los custodios le acercaron niños pequeños para que él los besara a lo largo del recorrido.

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