Francisco: “Internet es un regalo de Dios”

Internet “ofrece posibilidades inmensas” y es “algo verdaderamente bueno, un regalo de Dios”, escribió ayer Francisco en un mensaje por la Jornada de las Comunicaciones sociales.

Sin embargo, el pontífice argentino sostuvo que el ambiente comunicativo que “permite encontrar personas de distintas culturas y tradiciones con quienes manifestar solidaridad”, advirtió, “puede ayudarnos a crecer o, al contrario, a desorientarnos”.

“El deseo de conexión digital puede terminar por aislarnos del prójimo, de quien nos está más cerca. Sin olvidar que quienes, por varios motivos, no tienen acceso a los medios sociales, corren el riesgo de quedar excluidos”, destacó el Papa argentino.

Con el espíritu abierto que contrastan los ultraconservadores, Francisco señaló que “mantener el diálogo significa creer que la otra parte tiene algo valioso para decir. Entablar un diálogo no significa renunciar a nuestras ideas y tradiciones, sino a la pretensión de que son las única válidas y absolutas”.

La comunicación, señaló, puede también ser “una agresión violenta” cuando “tiene el objetivo prevaleciente de inducir al consumo o a la manipulación de las personas”.

Francisco advirtió enseguida que “el verdadero riesgo es que algunos medios nos condicionen al punto de hacernos ignorar a nuestro prójimo real. No basta pasar a lo largo de los caminos digitales, es decir, simplemente estar conectados. Es necesario que la conexión sea acompañada del encuentro verdadero”.

“No podemos vivir solos, encerrados en nosotros mismos. Necesitamos amar y ser amados. Necesitamos ternura. No son las estrategias de comunicación las que garantizan la belleza, la bondad y la verdad de la comunicación”, consideró el Pontífice.

El Papa afirmó que para que Internet sea verdaderamente un don de Dios es necesario “recuperar la lentitud”.

“¿Qué nos ayuda en el ambiente digital a crecer en humanidad y en la comprensión recíproca?”, se preguntó Jorge Bergoglio. “Por ejemplo, tenemos que recuperar un cierto sentido de lentitud y de calma. Esto exige tiempo y capacidad de hacer silencio para escuchar. También tenemos que ser pacientes si queremos comprender a quien es diferente a nosotros: la persona se expresa plenamente a sí misma no cuando es simplemente tolerada sino cuando saber ser aceptada”.

Evocando la figura y la parábola del Buen Samaritano, el Papa Bergoglio pidió “que nuestra luminosidad no provenga de trucos o efectos especiales sino de nuestro estar próximos a quienes encontramos a lo largo del camino”.

Francisco concluyó afirmando que “la revolución de los medios de comunicación y de la información son un gran y apasionante desafío, que requiere energía frescas y una imaginación nueva para trasmitir a los otros la belleza de Dios”.

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