El Papa celebró una misa de agradecimiento por la canonización de su antecesor. Fue en la iglesia de San Estanislao, principal referencia para los 20 mil polacos que viven en Roma.
Francisco acudió a la iglesia de referencia para los casi 20.000 polacos residentes en la capital italiana y que el ex pontífice visitó en tres ocasiones. En su homilía, Francisco destacó que, como Pedro, "Juan Pablo II fue una verdadera piedra", según indicó la agencia EFE.
"Él siempre vino aquí en diversos momentos de su vida y de la vida de Polonia. En los momentos de tristeza y de abatimiento, cuando todo parecía perdido, él no perdía la esperanza", comentó.
"Él no perdía la esperanza, porque su Fe y su esperanza estaban fijos en Dios. Y así era piedra, roca, para esta comunidad", añadió.
El Papa subrayó que el pueblo polaco ha sido duramente golpeado en su historia, por lo que, agregó, "sabe bien que para entrar en la gloria es necesario pasar a través de la pasión y la cruz".
"Y no lo saben porque lo han estudiado, sino porque lo han vivido. San Juan Pablo II, como digno hijo de su patria terrena, siguió este camino. Lo siguió de un modo ejemplar, recibiendo de Dios el despojo total. Por esto su carne reposa en la esperanza", explicó en su sermón.

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