El gobierno de Bruera dijo que las fotomultas instaladas en cuatro puntos de la ciudad fueron colocadas por la Provincia y mandó a retirarlas. Sin embargo, desde Jefatura aseguraron que sólo brindaron asistencia técnica ante un pedido de la Comuna.
Las fotomultas implementadas por la Comuna con la asistencia de la Provincia generaron los primeros cruces entre ambas jurisdicciones. Tras las primeras quejas de los usuarios, el Municipio endilgó a la Provincia la colocación de los dispositivos, que mandó a retirar, y anuló las multas labradas. Desde Gobernación, salieron a desmentir la versión y aseguraron que la política de seguridad vial dentro del ejido urbano corresponde al municipio.
Se trata, en total, de cuatro dispositivos, colocados en 7 y 609, 137 y 38, y 44 y 243, que incluyen cámaras para fotomultas, y un radar que mide la velocidad en 60 y 118. Los montos de las mismas llegan hasta los 4 mil pesos por pasar una luz roja, lo cual se considera "falta grave".
Fue la Secretaria de Modernización y Desarrollo Económico, Alejandra Sturzenegger, la que salió a cargar las tintas contra el Gobierno provincial. “La Provincia las colocó (a las fotomultas) en base a un convenio que se firmó con el municipio”, se desligó. “Quedamos en hacer un trabajo conjunto para instalar herramientas: cámaras, tablets, sistemas de fotomultas, pero lamentablemente no se llegó nunca a tener un conocimiento fehaciente de qué se estaba realizando y nos encontramos de repente con una cantidad importante de multas”, insistió.
La funcionaria municipal afirmó que hubo “sorpresa” en el gobierno de Pablo Bruera, a raíz de los reclamos de los vecinos. “Además no consensuamos dónde estaban colocadas”, insistó, tras lo cual comunicó la decisión del Ejecutivo de “retirar las multas en forma inmediata” y devolver el dinero a quienes ya las hayan abonado.
Desde la Provincia, insistieron con que la colocación del aparato corre por cuenta de la Provincia, pero no así la decisión en cuanto a la ubicación. Es que, indicaron, la decisión sobre política vial en los ejidos urbanos corresponde a los municipios y no a la administración provincial.
“En el marco de un convenio de colaboración mutua entre la Provincia y el Municipio, que tienen que ver con educación, concientización, control y sanción, el municipio pidió la instalación de controladores electrónicos que la Provincia autorizó”, comunicaron desde Jefatura de Gabinete, marcando los límites de la injerencia del Gobierno provincial.

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