Es encargado de una carnicería y el dinero era de su jefe
“Los muchachos quedaron en pasar para que los recompense con un par de costillares, así disfrutan de un buen asado, que se lo merecen”. Más tranquilo después de la odisea que ayer lo tuvo como protagonista, cuando extravió más de 40 mil pesos para recuperarlos “milagrosamente” minutos después, Isaías Miranda, el encargado de una carnicería de Berisso, se refiere con gratitud a los encargados de la recolección de residuos en la zona de Villa Zula, que lo ayudaron a recuperar la bolsa con billetes entre los desechos.
Para el carnicero de avenida Montevideo entre 38 y 39, las tribulaciones comenzaron al acercarse el mediodía. “Como estábamos por cerrar, quise buscar la bolsa en la que había guardado el dinero para pagar a los proveedores”, repasa Miranda: “Pero no estaba por ningún lado, y me di cuenta de que se había ido con el resto de la basura”.
El camión recolector de la zona, que pertenece a la delegación municipal de Villa Zula, pasa todos los días aproximadamente a las 8 por la zona del comercio, y a las 14 inicia su ultimo recorrido antes de ir a descargar al relleno sanitario que Ceamse opera en el camino a Punta Lara.
BUSQUEDA EN EL LIMITE
Desesperado, Miranda puso al tanto del asunto al propietario del --comercio -”mucha gracia no le hizo” admite- y se jugó una última carta.
“Llamé a un amigo que me facilitó el contacto con la delegación municipal, y nos fuimos para allá” recuerda: “Por suerte queda cerca, y de casualidad el camión seguía ahí; lo enganchamos justo, porque estaba por salir a hacer la segunda recorrida y de ahí enfila directo para Ceamse”.
En el centro comunal “nos trataron muy bien y el delegado tuvo la mejor predisposición, fue una grata sorpresa” subraya el trabajador que está en el rubro cárnico desde hace nueve años y cinco meses atrás desembarcó en el negocio de Montevideo casi 39.
“Los chicos descargaron las bolsas en un playón, las abrieron y todo el mundo se puso a revisar para ayudarnos” destaca Miranda: “Creo que entendieron la situación límite en que yo estaba. Por suerte, a los quince o veinte minutos aparecieron los fajos y me volvió el alma al cuerpo”.
HALLAZGO Y RECOMPENSA
Desde la Comuna de Berisso se confirmó que “personal municipal del servicio de recolección de residuos que cumple tareas en la Delegación Zona II hizo entrega de una importante suma de dinero que un comerciante había arrojado por equivocación entre las bolsas de residuos”.
Los voceros precisaron que “luego de realizar por la mañana su habitual recorrido en la zona de Villa Zula, los empleados regresaron a la sede de la delegación de avenida Montevideo entre 42 y 43; allí llegó el empleado de una carnicería ubicada a cuatro cuadras, y le comentó al delegado Gabriel Armendi que había notado el faltante de una suma importante de dinero”.
“El comerciante sostuvo que suponía que por equivocación la recaudación podría estar dentro de las bolsas de residuos” dijeron en el municipio ribereño: “por lo que el delegado dispuso volcar la carga del camión compactador en un terreno que se utiliza para el depósito de materiales. Y después de una intensa búsqueda, uno de los empleados municipales halló el fajo que contenía más de 42 mil pesos”.
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