Fortalecen las clases de apoyo para los trimestrales, que empiezan el lunes

Fortalecen las clases de apoyo para los trimestrales, que empiezan el lunes
Algunas instituciones se adelantaron y ya comenzaron. Será tanto en establecimientos públicos y privados. Las materias más difíciles para los chicos: Matemáticas, Inglés, Física, Química y Lengua.

El próximo lunes comenzarán los exámenes trimestrales en todos los colegios secundarios de Mendoza. En esta ocasión, los establecimientos educativos han fortalecido las clases de apoyo para lograr que los estudiantes lleguen mejor preparados a la hora de rendir. Para lograrlo existen dos programas: uno provincial y otro nacional. Algunos establecimientos se adelantaron y ya están tomando las evaluaciones.

"Cuando se modificó el régimen académico, en 2012, se decidió intensificar los espacios de apoyo, en especial el mes anterior a los trimestrales", precisó Mónica Soto, titular de la Subsecretaría de Educación.

Para cumplir ese objetivo "se hizo un análisis de aquellas materias en las que los chicos presentaban mayor dificultad de aprendizaje", señaló Silvia Nazif, vicedirectora del colegio Manuel Belgrano.

La idea es lograr que los estudiantes puedan aprender casi en forma particular, sin necesidad de pagar un instituto privado, cuyas horas cuestan entre 60 y 80 pesos.

Por su parte, Ricardo Hernández, vicedirector del colegio Pablo Nogués, reconoció que las materias elegidas se caracterizan por ser "las que más veces desaprueban los alumnos o las que generan mayor índice de repitencia".

Las asignaturas que resultan más difíciles para los chicos suelen ser, generalmente, las mismas: Matemáticas, Inglés, Física, Química y Lengua. Sin embargo, pueden variar por año y escuela.

De esta manera, cada colegio organizó las horas de apoyo según su cronograma de actividades. En algunos casos decidieron ponerlas a contraturno, mientras que en otros funcionan los sábados.

En esta última situación está el colegio Pablo Nogués. El vicedirector reconoció que se decidió elegir esa jornada debido a que "la escuela tiene una carga horaria muy grande", sumado a que los profesores también tienen "poco tiempo disponible durante la semana".

Respecto a la respuesta de los estudiantes, Nazif se mostró contenta al decir que "están muy entusiasmados". Además, reconoció que los padres también se interesan en que sus hijos asistan, teniendo en cuenta que las clases son gratuitas.

Sin embargo, siguen existiendo casos de chicos desinteresados. "Todo depende del grado de interés de ellos y de los propios padres, hay jóvenes a los que, a pesar de los intentos, no los lográs comprometer", precisó Hernández.

En los establecimientos privados, los alumnos también alistan todo para rendir a partir del lunes próximo. Alejandro Fuentes, profesor de Matemática y Física en el colegio San Luis Gonzaga, reconoció que las autoridades "bajan las pautas de evaluación y después los docentes tomamos los exámanes acorde a los contenidos".

Como ya ocurrió en 2012, los métodos de evaluación pueden varias según las necesidades de la materia. "Depende del profesor y del área, pero pueden ser proyectos, exposiciones, trabajos de investigación y exámenes orales o escritos", agregó Fuentes.

Inclusive, Nazif aseveró que en algunos casos los educadores deciden "pedir un trabajo aparte a aquellos alumnos que presentan mayor dificultad de aprendizaje o menor rendimiento".

Cómo se financian

Para poder sustentar las clases de apoyo los directivos disponen de dos programas: Mejor en mi escuela (provincial) y Plan de Mejora Institucional o PMI (nacional). El primero consiste "en 4 mil horas" que se distribuyen teniendo en cuenta "la matrícula y la situación de cada escuela", como bien detalló Soto.

En este caso, las clases están destinadas al ciclo básico del secundario. Es decir, primero, segundo y tercer año. Además, los docentes que aspiren a cumplir esas horas podrán acceder a través del puntaje de su bono.

"Las horas se dan de alta en abril y de baja al finalizar el ciclo lectivo", especificaron desde la Subsecretaría.

En cambio, el PMI es un fondo que se le otorga al colegio a partir de un proyecto elaborado por los directivos de cada escuela, que se presentan cada dos años.

Con esos fondos, las autoridades escolares pueden adquirir libros, materiales de trabajo o estudio y "también contratar profesores para clases de apoyo en los años que no cubre el programa provincial", manifestó Soto.

El plan nacional tiene un sistema de rendición de cuentas muy exigente, donde los directivos deben presentar facturas y documentos que acrediten en qué se gastó el dinero.

Es más, en ambos casos, si se observa que los estudiantes no aprovechan las clases de apoyo, se puede decidir quitar la materia en cualquier momento. Y, si se trata de fondos del PMI, utilizar en dinero en otro fin.

Por ejemplo, Nazif reconoció que en su colegio "los chicos no asistían a las horas de apoyo de Geografía", por lo que "decidimos sacarlas".

Si se trata de profesores contratados en el marco del programa Mejor en mi escuela, la baja se da teniendo en cuenta que se consideran "suplencias a término", según precisó Soto.

Por supuesto, la decisión no depende sólo del criterio de los directivos, sino que se decide a través de un trabajo en conjunto con el Servicio de Orientación de cada colegio.

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