Los posibles cambios al Código de Planeamiento Urbano están generando cortocircuitos en el Concejo Deliberante. Era de esperar, ya que no se trata de una cuestión menor: es una norma de la cual dependen millones de pesos en negocios inmobiliarios.
Sin embargo, si hay algo que no existe en este momento son precisiones respecto de las modificaciones al Código de Planeamiento Urbano que plantea el Departamento Ejecutivo. Tampoco sobre la velocidad en el avance de una iniciativa, que, paradójicamente, no tiene todavía entrada en el Concejo.
Respecto de los tiempos en que llegará el proyecto al deliberativo, las versiones se contraponen. La oposición estima que el tratamiento se dará más o menos en paralelo con el presupuesto, luego del tratamiento por parte de la Asamblea de Mayores Contribuyentes de la Ordenanza Fiscal Impositiva. Esto es, durante el mes de noviembre. Desde el oficialismo lo relativizan. Todavía dudan sobre si llevar a cabo los cambios con la actual composición del Concejo, o esperar al recambio del 10 de diciembre. Además, aseguran que si existe un borrador de la ordenanza, al día de hoy no ha pasado por ese bloque.
Por eso, tanto ediles oficialistas como opositores se remiten a las explicaciones que dan los funcionarios de las direcciones de Planeamiento y Obras particulares en las reuniones de Comisión respectiva. De ellas se desprende que la intención del departamento Ejecutivo sería habilitar la construcción de edificios de mayor altura, pero sólo en zonas en que el impacto sea menor, como las principales avenidas. Una de las argumentaciones del oficialismo es disponer de mayor espacio verde en los terrenos, y disminuir el impacto visual.
Justamente una de las objeciones de los ediles opositores es el impacto que tendrían las construcciones de mayor altura sobre los ya sobrecargados servicios cloacales.

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