Hay ocho inmuebles de alto valor que fueron declarados de utilidad pública; sin embargo, el Estado no tiene recursos para pagar el valor de mercado y los devolverá. Aseguran que no hay riesgos de juicios
Dos casos emblemáticos, y que le insumirían al Municipio unos 40 millones de pesos, son la ex oleaginosa Río Cuarto, que tiene una tasación superior a los 20 millones de pesos, y las 4,2 hectáreas que están frente a la terminal de ómnibus y que fueron declaradas de utilidad pública a fines de 2005 con la intención de crear allí un pulmón verde y evitar que se siguieran construyendo torres. Esas serían los dos primeros inmuebles que entrarían en el plan de devolución.
Ordenanzas bajo análisis
"Estamos analizando todas las ordenanzas de expropiaciones, que son varias, porque no es razonable mantener inmuebles sujetos a expropiación cuando no tenemos la disponibilidad económica. Es más, la Municipalidad se está exponiendo a un juicio de expropiación inversa. Por lo tanto, estamos estudiando cuáles serían esos espacios y vamos a poner una condición específica: que los proyectos privados que se hagan en esos terrenos deberán respetar estrictamente el código de planeamiento urbano, sin excepción alguna", manifestó Claudio Miranda, secretario de Desarrollo Urbano.
Es decir, los propietarios de los terrenos de la sucesión Olazábal, el terreno frente a la terminal, podrán construir allí edificios aunque con amplios espacios verdes. En 2005, la empresa multinacional Easy había firmado un pre-contrato con Arturo Grimaldi -propietario de la mitad de las tierras- para instalar en esa zona una gran superficie de ventas. Sin embargo, el gobierno decidió que ya había en esa zona demasiada densidad de edificaciones y a fines de 2005 se decidió declarar de utilidad pública las 4,2 hectáreas.
En el caso de la ex oleaginosa hay una batalla diferente: el Municipio está buscando ahora que la Justicia ordene la demolición del enorme predio de diez manzanas.
Otro de los edificios emblemáticos que fue declarado de utilidad pública y que no pudo expropiarse es la Tintorería Japonesa, integrada al complejo cultura del Teatro Municipal.
-¿Pero esta vuelta atrás no le podría generar juicios al Municipio?, le preguntó PUNTAL a Miranda.
-No, al contrario. Correríamos el peligro de sufrir demandas si mantenemos esos inmuebles sujetos a expropiación y no completamos el proceso. Si no anuláramos la declaración de utilidad pública, mantendríamos inmovilizado un bien privado sin ejecutar la ordenanza. Por lo tanto, nos expondríamos a un juicio de expropiación inversa y los recursos no están.
Según manifestó el funcionario, no todos los inmuebles declarados de utilidad pública serían devueltos a sus dueños. Primero se analizará si todavía se mantienen las condiciones que llevaron al Municipio a inmovilizar los bienes y recién después definirá cuáles reintegra y cuáles intentará expropiar efectivamente.
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