Las Flores: adaptar la red de gas, tarea cumplida para los vecinos

Las Flores: adaptar la red de gas, tarea cumplida para los vecinos

La tragedia de Rosario obligó a los habitantes del Fonavi a cumplir las exigencias. Hoy todos poseen el servicio. Algunos consorcios gestionaron ayudas, otros pagaron las reformas con mucho esfuerzo. 

Barrio Las Flores va cambiando sin prisa pero sin pausa y ya se notan. Las mejoras se ven desde hace pocos meses, pero el más importante para los vecinos es la adecuación de la red de gas en todas las torres y monoblocks. En agosto de 2013 una explosión en un edificio en Rosario dejó al descubierto una serie de falencias que obligó a Litoral Gas comenzar a inspeccionar la red y las conexiones. En el complejo habitación de Santa Fe las inspecciones dejaron al descubierto la falta de obras y mantenimiento que en décadas no se realizaron.

A fines de ese año, cientos de vecinos quedaron sin el servicio. La condición era adaptar la infraestructura para recuperar la prestación. Para los habitantes de este fonavi no fue una tarea fácil. En el marco del programa Esfuerzo Compartido para el mejoramiento barrial del gobierno provincial comenzaron a trabajar la provincia, el municipio y los habitantes del sector. Una de las condiciones era unirse en consorcios y gestionar de esa manera ayudas económicas.

Hasta el momento fueron cuatro los consorcios que cumplieron las gestiones y recibieron entre 30 mil y 40 mil pesos por parte del municipio quien se comprometió a ayudarlos. Se trata de las torres 2, 3 y 4 y el monoblock 7; y son tres los que presentaron la documentación correspondiente y aguardan una respuesta. Las tres torres usaron ese dinero para la obra de gas, el otro decidió destinarlo para la impermeabilización de los techos. El resto debió cumplir las exigencias, pero lo hicieron de manera particular.

Los primeros consorcios recibieron el asesoramiento necesario y luego emprendieron las gestiones. Norma Mas vive en la torre 4. Este edificio fue uno de los que recibió la ayuda económica para los arreglos. Ahora con las expensas que cobran llevarán a cabo otros arreglos indispensables. Por su parte, Mirta Malagueño de Gómez vive en el monoblock 7, es la tesorera del consorcio y fue la encargada de rendir las cuentas luego de recibir el subsidio que les permitió arreglar la cubierta de la azotea. “Preferimos disponerlo para eso y cada uno afrontó el gasto de la adecuación de las red de gas para conservar el servicio”.

“De todas maneras seguimos trabajando ahora como consorcios para seguir mejorando el lugar. Estamos esperando la licitación porque nos prometieron el arreglo de tanques, caños y escaleras. Es un tema pendiente. De todas maneras el barrio está cambiando mucho y se realizaron muchas obras. La verdad la imagen hoy es otra”, agregó más adelante. Esta vecina recordó que hace 19 años que viven en el barrio y “es la primera vez que se ocuparon de Las Flores”.

A pulmón

Por su parte, Julieta López vive en el monoblock 19. Allí el consorcio ya estaba conformado desde antes que desembarcara el gobierno provincial y local. Quedaron sin el servicio de gas cuando sucedió la tragedia en Rosario y pesito sobre pesito cada vecino cumplió con lo pedido. “Más que mal funcionábamos. Día a día seguimos cambiando lo que podemos aunque tenemos que ser sinceros al decir que se cae a pedazos el complejo. Al estar el gobierno sentimos que tenemos a alguien que nos apoya y nos acompaña en las gestiones, que se suma a lo que ponemos cada uno desde su departamento porque sino siempre reclamamos pero nunca se logró un acuerdo en decir pongamos un poco cada uno”, dijo a Diario UNO.

En el monoblock 19 como en el resto de los edificios hay muchas cosas por hacer, y “de apoco lo vamos haciendo con lo que cobramos de las expensas”, dijo y agregó: “Son 50 pesos por departamento y es una plata, pero de apoco, todo de apoco”.

Con respecto a la obra de gas, López contó: “Cada departamento tuvo que hacer la adaptación del gas. Había desde un gasista que te cobraba 300 pesos a otro que presupuestaba 5 mil. Después de una larga lucha todos en el monoblock tenemos gas”. Pero esta vecina aseguró que no fue nada fácil cumplir con lo exigido: “Yo fui una de las últimas que pudo adaptarlo porque en el momento que lo cortaron no preguntaron si teníamos para arreglarlo. Estuve sin gas y con garrafa mucho tiempo, pero todos fuimos adaptando como pudimos, cambiando los caños y haciendo otras modificaciones en la casa para la habilitación que se hacía después de la inspección”.

Al ser consultada sobre qué cosas se deben hacer en su edificio, López aseguró: “En nuestro caso tenemos que pintar el edificio, arreglar las escaleras y comprar los matafuegos porque hay una normativa que nos exige uno en cada piso. Las escaleras necesitan una intervención urgente porque las construcciones son viejas y cuando llueve o limpiamos con agua se ve el deterioro. Lo vamos haciendo con lo que podemos nosotros, de apoco”.

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