El equipo que integran Luis Cevasco, Gabriel Unrein, Carlos Rolero, Jorge Ponce y Martín López Zavaleta presentó un escrito ante la jueza María López Iñíguez, quien retornó a su cargo tras la intervención de Gabriel Vega
Esta mañana, el magistrado que llevó el caso la semana pasada explicó que su pedido de desalojo quedó en suspenso por una resolución de la Cámara. Sucede que existe una acordada que indica que no se pueden ejecutar este tipo de órdenes hasta tanto se resuelven las apelaciones.
Los defensores oficiales de la Ciudad recurrieron la semana pasada la decisión de Vega de ordenarle a la Policía Metropolitana el desalojo y es por eso que continúan llegando familias ante la mirada impasible de las fuerzas de seguridad, que tienen una presencia meramente testimonial.
Lo que el lunes pasado eran dos o tres carpas, esta semana ya se transformó en un pequeño asentamiento de casas humildes con techos a dos aguas, paredes laterales y sillones. Esta mañana incluso se pudo ver a un panadero vendiendo medialunas para el desayuno.Además, la mayoría de las casillas cuenta con energía eléctrica porque se bajaron varias líneas de la red pública de iluminación.
Efecto contagio. A veinte cuadras de allí, otro grupo de personas ocupó durante la madrugada un predio lindero a viviendas sociales que ya fueron entregadas. En este caso, la Policía Metropolitana actuó de oficio -con el aval de un fiscal- y evitó que se propaguen las carpas.
En el medio está el debate sobre el negocio inmobiliario de la pobreza. Sucede que los punteros venden espacios que no les pertenecen a los vecinos que buscan soluciones habitacionales bajo la promesa de una ulterior inscripción en programas oficiales de vivienda.
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