El hecho ocurrió la semana pasada en la localidad de Leones y produjo un corte de energía. La Justicia inició la pesquisa de oficio.
El fiscal de Instrucción, Carlos Viramonte, ordenó un oficio para que desde la Departamental Marcos Juárez de la Policía inició una investigación por el robo de más de 1.200 metros de cables de la línea de alta tensión que posee la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (Epec) en la zona oeste de la localidad Leones.
Lo llamativo del caso es que el hecho no había sido denunciado hasta el momento por el organismo provincial, lo que genera mayor incertidumbre.
Según informó en su portal el periódico El Informante de la Ciudad del Trigo, la semanada pasada «cuadrillas de Epec trabajaron al oeste de nuestra ciudad, para reponer cerca de 1.200 metros de cables que fueron robados de una línea de alta tensión, que pasa por detrás del Emprendimiento Productivo III del Parque Industrial, camino hacia San Marcos Sud».
El hecho ocurrió poco después de un corte de energía eléctrica que afecta la localidad y zonas aledañas.
Al consultarse en la comisaría de Leones sobre el hecho delictivo, la respuesta fue negativa en cuanto a información, ya que no contaban con denuncia alguna.
Lo mismo ocurrió en la cabecera del departamento, donde está la Unidad Departamental de Policía, por lo que desconocía la fuerza policial el episodio.
Según pudo conocer LA MAÑANA, tras una consulta a la fiscalía de la ciudad de Marcos Juárez, se resolvió emitir la orden para iniciar un sumario y posterior investigación.
Se espera que en el transcurso de la semana presten declaraciones o sus versiones algunos directivos regionales de Epec para brindar información al respecto.
«La Justicia pretende no perder más pruebas de las que ya se borraron producto del reemplazo del cable robado», indicaron fuentes judiciales consultadas por este diario.
El lugar donde fue sustraído el cable «es prácticamente inaccesible”, confiaron las mismos voceros. Incluso agregaron que «con mucho riesgo para la integridad física», por lo que se presume quienes habrían participado tendrían conocimiento sobre la materia. Por estos motivos suponen que los autores del hecho «conocían la zona».
El robo de cables, para la posterior comercialización del cobre, es habitual en distintos puntos del país.
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