Sólo el fiscal pidió pena (querella, absoluciones)

Sólo el fiscal pidió pena (querella, absoluciones)

Para el fiscal Diego Albornoz quedó probado la autoría del crimen por parte de los hermanos Rearte. El abogado querellante Claudio Orosz dijo que Facundo Rivera Alegre sigue desaparecido. El exmunicipal Monje, desligado. El viernes habrá fallo.

Señora presidenta, pregúntele al querellante de qué lado está, si de acusador o defensor». La pregunta del fiscal Diego Albornoz, sobre el papel del abogado Carlos Orosz, durante la tercera audiencia del juicio por la desaparición y muerte de Facundo Rivera Alegre, ayer durante los alegatos pareciera haber hallado una respuesta. 

Respuesta que ahora deberá esperar el fallo del tribunal de la Cámara 11ª del Crimen, presidido por la doctora Susana Frascaroli, el que se conocerá recién el próximo viernes en horas del mediodía.

Es que a excepción del Ministerio Público Fiscal, que reclamó 11 años de prisión a Pablo Rearte (31) como supuesto autor del delito de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego y participación de un menor de edad”, el resto de las partes -incluida la querella- reclamaron la absolución de los acusados en el caso del “Rubio del Pasaje”, del que nada se sabe desde la madrugada del 19 de febrero de 2012.

“Facundo fue víctima de una desaparición y muerte violenta”, insistió Albornoz.

Sonia Torres, Abuela de Plaza de Mayo, estuvo acompañando a la familia Rivera Alegre.

Noche, cuarteto y droga

Durante casi dos horas, el fiscal Albornoz buscó confirmar cada uno de los elementos y pruebas que se acumularon en la instrucción, llevada a cabo por el hoy fiscal General de la Provincia, a excepción de la acusación del exempleado municipal Aldo Monje.

El representante del Ministerio Público recalcó que Facundo era un chico al que le gustaba el baile, la noche. «Tenía 19 años, le gustaba divertirse. Era un chico lindo, mujeriego, y no le iba mal», destacó.

Albornoz, haciendo hincapié en el testigo conocido como “Chatrán”, amigo íntimo del “Rubio”, hizo referencia a la relación que tenía la víctima con el acordeonista de la banda de Damián Cordoba.

Sin titubeos, el fiscal concluyó que Luciano Calderón utilizaba a Facundo para comprar droga en barrio Maldonado, por lo que pidió remitir los antecedentes para que sea investigado por supuesto delito de falso testimonio.

En esa base se asentó para posicionar al “Rubio” en la casa de los “Colella”, lugar en el que varios testigos lo ubicaron días anteriores y esa madrugada. Hasta allí habría llegado a bordo de un colectivo de la por entonces línea E2 de la de-saparecida empresa Ciudad de Córdoba pocos minutos después de las 6 de la mañana, en horario aproximado según los testimonios.

Recalcó el testimonio de la joven mujer que pasaba por el lugar y observó el acto criminal, en el que consideró que K. (por entonces con 15 años de edad) habría accionado el percutor para accionar el disparo de la pistola 9 milímetros y Pablo Rearte lo tenía de los brazos no permitiendo una acción defensiva por parte de Facundo.

A la hora de la investigación destacó que a mediados de 2012 existieron dos llamadas anónimas al 0810 habilitado por entonces que aportaron información relacionada a los “Colella”. Además que dio positivo el estudio de luminol en el vehículo de la madre de los acusados. La madre de los Rearte, durante el relato, lloraba.

«Facundo fue víctima de una desaparición y muerte violenta», insistió Albornoz, destacando que K. tenía una personalidad de extrema violencia y Pablo era dueño de sus actos.

A la hora de definir su pedido, el fiscal consideró que los hermanos Rearte eran coautores del delito de “homicidio agravado”, por lo que reclamó una pena de 11 años para Pablo, mientras que tildó de responsablemente penal a K.

¿La cremación existió?

Aunque pidió la absolución del exempleado municipal Aldo Monje, imputado del supuesto delito de “encubrimiento agravado”, para Albornoz la cremación existió en el cementerio de barrio San Vicente.

Consideró que había una duda insuperable para acusar a Monje, al que consideró que no tiene capacidad creativa.

«Estamos queriendo cortar yuyos y no el árbol», dijo el fiscal, que puso en tela de juicio la relación que tiene uno de los acusados con un excapataz del crematorio.

Derecho a la verdad

A su turno, el abogado querellante Carlos Orosz inició sus conclusiones sobre la necesidad de llegar a la verdad, analizando la prueba en forma total, favorezca o no la posición de las partes.

A lo largo de casi hora y media, el penalista minimizó la cuestión de la droga en la vida de Facundo, al tiempo que cuestionó a los testigos sobre los que se basó el fiscal en sus alegatos.

Orosz habló sobre contradicciones en las pesquisas, principalmente a partir de la aparición como investigadores de los comisarios González y Sosa, hoy investigados en el caso del “narcoescándalo” sobre connivencia policial con el mundo narco y el armado de causas. 

En ese marco, insistió en la presencia de un patrullero de la comisaría 5ª para trasladar el cuerpo de Facundo, según un testigo, un policía en actividad como jefe de seguridad de Damián Córdoba que contó cómo se consumía droga pero no hizo nada, y la utilización de un civil por parte de la fuerza para “pinchar” información que relacionara a los “Colella”.

Además, refutó que los horarios que supuestamente se movilizó Facundo hacia barrio Maldonado con lo que dicen los testigos no coinciden. «No es que hay dudas sino que no hay pruebas», enfatizó Orosz.

Sobre el caso de Monje, la querella comentó que se trató de un «perejil» que estuvo detenido durante 8 meses.

«Todo encajó para darle una respuesta a la opinión pública. Creemos en el derecho a la verdad. Seguimos teniendo un desaparecido», agregó el letrado que solicitó remitir los antecendentes a la Justicia Federal de Córdoba para que se continúe investigando el caso del “Rubio del Pasaje”.

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