No fueron consultados sobre el cambio de nombre de la avenida, como establece la ordenanza 12.316.
Una serie de argumentos se utilizaron para solicitarle a Isa que reconsidere la ordenanza dado que técnicamente carece de validez legal.
En primer lugar, se apuntó a la violación de los incisos b y c del 2º artículo de la ordenanza Nº 12.316, que establece que para los cambios de nombres de calles los ediles, una vez que la Comisión de Tránsito del Concejo Deliberante haya emitido un dictamen, deben convocar a los vecinos para que tomen conocimiento de la iniciativa.
Entre acusaciones cruzadas que apuntaban a un revisionismo histórico poco serio, y el mote de conservadores que se les adjudicó a quienes se opusieron, la opinión del intendente, favorable al cambio propuesto, aún no decidió que hará con la norma sancionada. Aunque aclaró que no vetará ordenanzas a menos que sean “por problemas técnicos”.

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