Finalmente Eduardo Costa logró que Facundo Prades, ponga los huevos en su canasta

Finalmente Eduardo Costa logró que Facundo Prades, ponga los huevos en su canasta

Puede sonar algo rara la metáfora, pero es la que mejor resume lo ocurrido entre el titular de Unión para Vivir Mejor y el militante díscolo (hoy domesticado) de la UCR. La interna radical queda saneada.

Luego de mucho “cacareo”, duras acusaciones y desafíos, por parte del joven radical, hacia el presidente del partido y su esposa, finalmente, terminó abdicando a favor de quien es candidato a gobernador por el frente de partidos de la oposición. Lo sabíamos hace más de un mes atrás. Prades lo negó hasta el hartazgo y finalmente, la realidad (como le sucede al FPV), fue la única verdad. Costa ganó la pulseada y está claro que el equivocado era el caletense. (Por Rubén Lasagno)

Ayer, cerraron las listas en Santa Cruz y quedaron conformadas las alianzas políticas en la provincia. Nada tuvo mayor trascendencia a nivel político, que la alianza del Radical Facundo Prades, de Caleta Olivia, con el candidato a gobernador por Unión Para Vivir Mejor, Eduardo Costa, no porque no hubiera un correspondencia partidaria, ya que los dos son del mismo partido (UCR) y es natural que así ocurra, sino porque, el caletense, desde hace años viene distinguiéndose del empresario, en las convicciones y porque según Prades, Costa no se le acerca en el accionar, el pensamiento, la forma de hacer política (con la billetera), la manera de rodearse, la forma en que Costa es influido por su esposa (Mariana Zuvic) en la manera de hacer política, el personalismo que ejerce, las mentiras del titular de la UCR, las transas que propone y fundamentalmente, el entorno político nefasto que tiene y que influye sobre él.

Estas cuestiones que hemos descripto en el párrafo anterior, no son elucubraciones nuestras, son los problemas que ha encontrado y ha dicho a quien lo quiera escuchar, Facundo Prades, como argumento para no ir en alianza con Eduardo Costa, a quien siempre trató y maltrató públicamente, de la peor manera, al punto que no lo hizo con un opositor como Peralta, por ejemplo; inclusive a Costa lo equiparó frecuentemente al propio Cotillo y lo puso al mismo nivel del concepto personal que tiene del actual intendente José Córdoba. Recordemos que Prades dijo que Costa era amigo de ambos, que comía asado con Cotillo y hacía negocios con el actual intendente Córdoba de Caleta, como los terrenos para el Hiper, propiedad del candidato.

La pregunta que nos hacemos entonces es ¿Qué ha cambiado de todo esto para que Prades haya decidido abdicar a favor de Costa? ¿Qué, de todo lo enunciado más arriba, desapareció, se esfumó o mejoró, para que Prades haya decidido adherir con su partido vecinalista Integración Ciudadana, el frente Unión Para Vivir Mejor?.

Si acaso algo cambió o las gruesas acusaciones de las que era blanco Eduardo Costa, merecen otra calificación, Prades debiera decirlo públicamente. Si por el contrario, la estrategia es meramente política, porque solo no puede ganar y porque Costa lo necesita para “asegurar” zona norte en octubre, estamos ante lo mismo que criticamos del FPV, los une el espanto y no la necesidad de elevar a la política, sino, por el contrario, la política es utilizada para derrotar a un adversario como el FPV, sin ningún tipo de convicción de servicio público, nada que nivele hacia arriba, que nos haga pensar (como pensamos sin ser Radicales) que un aire nuevo corría en Caleta Olivia, con quien despreciaba las viejas recetas y ejerciendo una fuerte autocrítica, reconocía que sus pares Radicales eran más de lo mismo e incluso, acusaba a Eduardo Costa y su esposa Mariana Zuvic, de ser igual o peor que el matrimonio Kirchner.

Si Costa no cambió, si sigue “conduciendo con la billetera”, si Zuvic sigue a su lado en la alianza con el CC-ARI en el FUPVM, si personas como Giubetich, Hallar, Chazarreta, Cruz o Miguel López, primo de Rudy Ulloa, siguen acompañando hoy más que nunca a Costa ¿Qué cambió de forma tan repentina para que Prades decidiera pertenecer al grupo al que tanto criticó y denostó como lo peor del radicalismo en la provincia?. ¿Sucumbió ante la desmedida ansias de poder personal propio, o a la billetera de Costa, que durante los últimos años criticó?. Recordemos que desde el entorno del empresario (el mismo que despreciaba Prades), se dijo que había una valija de dinero para el calentense. Cualquiera haya sido el motivo, no es bueno para su imagen de renovador, la cual tenía hasta anoche que se cerraron las listas.

Hace un tiempo, cuando el concejal Pablo Fadul envió un parte de prensa indicando que “celebraba el acuerdo entre Costa y Prades”, personalmente consultamos a Prades y éste lo negó enfáticamente, negó la posibilidad de un acuerdo, negó la información suministrada por Fadul e inclusive le dijo a quien firma esta nota “si hay acuerdo, vas a ser el primero en enterarte?. Nunca nos enteramos hasta el “hecho consumado”. Pero es evidente que mentía y también es evidente que se negaba a reconocer que la única forma de llegar a la intendencia de Caleta, era acompañando a Costa. Entonces, debemos plantearnos, que, como político, Prades no supo leer con suficiente antelación el panorama político y en vez de ensayar bravuconadas, que hoy le vuelven con fuerte descuento en la credibilidad pública, tendría que haber pensado serenamente, antes de disparar dardos envenenados a los cuatro vientos. Nos planteamos, entonces, si es un buen candidato para votar, sabiendo que su criterio de selección es imperfecto, su análisis de la coyuntura defectuoso y por ende, el diagnóstico final será errado y en definitiva, deja de ser confiable.

Ayer, precisamente, hicimos una nota referida a la clase política argentina, donde dábamos algunos tips que identifican a quienes en nuestro país elijen esta loable función para ejercer el poder, inclusive, dejando en el camino sus convicciones y enterrando, en el viaje a su objetivo supremo, todo tipo de valores que lo hayan distinguido como, la sinceridad, la verdad, los principios, la honestidad intelectual, la transparencia y el don de buena gente. 

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