Surge del análisis de las ventas de los supermercados durante enero pasado. A simple vista pareciera que vendieron más pero cuando se le resta el efecto de la inflación se vendió menos que hace un año atrás.
De acuerdo con la encuesta mensual que realiza el Indec, en enero pasado la facturación a precios corrientes de los grandes establecimientos totalizó 200,90 millones de pesos, con un alza del 27 por ciento con relación a los 158,13 millones de pesos obtenidos en igual período del 2010.
Sin embargo, esta mejora está por debajo de la inflación acumulada en los últimos 12 meses, que para el aglomerado Neuquén-Plottier, según cifras oficiales de la Dirección provincial de Estadísticas, se ubicó en el 28,4 por ciento.
Es decir que si la comparación se hace a precios constantes, deflactando la facturación –eliminado el efecto de la inflación- se registra un retroceso del 1,1 por ciento.
Entre las estadísticas que así lo confirman se destaca el comportamiento de las ventas de la carne. El año pasado facturaron por este rubro, 22,022 millones de pesos a precios corrientes, mientras que en enero pasado alcanzó los 33,196 millones de pesos con un alza del 50,7 por ciento. Obviamente, esto es por el alza de precios en los productos cárnicos que se registra en la góndola y que sufre cualquier consumidor y no a cambio de una actitud de la población que decidió comer el doble de carne que el año anterior.
Otro de los indicadores que reflejan la caída en el consumo es la cantidad de operaciones. En enero del 2010 sumaron 1,94 millones mientras que en enero de este año descendieron a 1,908 millones, es decir 40 mil visitas menos a los supermercados.
También se evidencia en la venta por metro cuadrado. En enero del 2010 alcanzó el promedio a precios corrientes los 2.080 pesos mientras que en enero pasado llegó a 2.504 pesos, con una mejora del 20,1 por ciento. Sin embargo, cuando se le resta el efecto de la inflación, se registra una caída del 6 por ciento.
Entre las respuestas a este comportamiento de los consumidores, la más sencilla es que hubo menos gente en ambas localidades porque accedieron a salir de viaje por vacaciones.
Sin embargo, habría que profundizar más el análisis teniendo en cuenta una baja en la capacidad de consumo pro pérdida de poder adquisitivo, y a un mayor nivel de endeudamiento por parte de los consumidores que obligaron a acotar el gasto.
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