Una luz al final del túnel

Una luz al final del túnel
Ante la crisis deportiva que afronta el Pincha, Verón reconoció que evalúa volver a jugar de manera profesional. Con la mística que logra irradiar, podría potenciar a un equipo que perdió el rumbo
Si un día volvió a entrenar, ¿por qué no imaginar que volverá a jugar?

En el medio de una debacle deportiva, que tiene al equipo como colista en la tabla de posiciones, Juan Sebastián Verón encendió ayer una luz de esperanza en Estudiantes.

Por la mañana, la Brujita formó parte de los trabajos junto al resto de los profesionales en el Country de City Bell, alimentando versiones en torno a un posible retorno. Por la tarde, ya con todo el mundo albirrojo ilusionado, el referente otorgó datos más precisos y confirmó que el regreso es una posibilidad latente y no sólo un sueño.

Si bien el líder atraviesa hace varias semanas el proceso de su retiro definitivo (hasta diciembre se mantuvo en actividad jugando de manera constante en la Liga Amateur Platense), el mal presente del Pincha lo incentivó a replantear su futuro. Tal es así que está previsto para el mes de mayo un viaje a Italia para someterse a un tratamiento de rehabilitación permanente de su tobillo derecho, el cual fue operado en abril de 2011 para poder extender su carrera un año más.

Ahora, con 38 años recién cumplidos, la Brujita no descarta seguir cumpliendo sus funciones como director deportivo del Pincha, pero al mismo tiempo desea colaborar desde adentro del campo de juego. Lo que está claro es que un eventual regreso podría darse recién para el torneo Inicial 2013, ya que no fue inscripto por el club para el vigente torneo Final.

La necesidad de un líder

¿Qué llevó a Verón a plantearse la posibilidad de volver a las canchas? Según revelaron desde su entorno, la Brujita observó el desempeño de Juan Román Riquelme, quien estuvo seis meses sin jugar y luego regresó a Boca para enderezar el rumbo.

Sin embargo, el principal factor que despierta inquietud en la cabeza de Verón es el presente futbolístico del Pincha, que encima no cuenta con un líder definido dentro del terreno de juego y desde hace varios partidos es víctima de fallos arbitrales como la expulsión de Leonardo Jara, que en otras circunstancias no se hubiesen sancionado.

“La presencia de un líder dentro de la cancha condiciona a rivales y árbitros y potencia a los propios jugadores de tu equipo”, revelaron ayer desde el entorno del 11.

El último partido oficial de Verón tuvo lugar el 24 de junio de 2012 en el estadio 15 de abril de Santa Fe, donde el León empató 2- 2 con Unión, por la fecha 19 del torneo Clausura.

Tras abandonar la práctica profesional, la Brujita aceptó el llamado de su primo Pedro Verde y eligió despuntar el vicio en la LAP con Asociación Brandsen, donde salió campeón.

Tras su retiro, los problemas

Desde su retiro en junio de 2012, Estudiantes incurrió en gravísimos errores que se cobraron importantes secuelas en el corto plazo. De hecho, el club volvió a mirar la tabla de promedios, algo que nunca pasó en su exitoso período como jugador (2006-2012).

En primer lugar, ni bien se anunció la despedida de la Brujita, algunos directivos del gobierno del club no dudaron en acercarse a determinados empresarios de La Plata y un grupo de ex presidentes del club que tenían la premisa de recuperar el protagonismo que habían perdido en la vida institucional porque el propio Verón les había dado la espalda. Así fue que se contrató, entre gallos y medianoche, a Diego Cagna, quien nunca estuvo identificado con la mística de la entidad y dejó al equipo último en la tabla.

Además de contratar a Cagna con el empuje de directivos como West Ocampo o Cassata, quienes hoy están lejos de las decisiones fuertes, se invirtió en Román Martínez 1.200.000 dólares, los cuales aún no se terminaron de pagar por el plan de financiación fomentado por otro dirigente como Sergio Di Bella. Todo esto se dio sin lograr negociar a jugadores -como Leandro Benítez- que se desempeñan en la misma posición que Martínez.

La seguidilla de decisiones de - sacertadas tuvo su correlato con la ruptura del contrato de Daniel Romeo como manager y la discordancia en el discurso que manifestó el gobierno del club con respecto al trabajo de Carlos Pachamé en solo tres meses: pasó de ser la persona indicada para formar jugadores a integrar el desconocido “fútbol base”. En el medio de todo este desbarajuste, se alejaron directivos como Guillermo Meseri, se apartó a otros como West Ocampo y se le abrió paso al nuevo proyecto de fútbol profesional, que tuvo su correlato en el desembarco de Agustín Alayes a la secretaría técnica del club y del propio Verón a la dirección deportiva.

Por todo esto, el posible regreso del número 11 debe ser tomado por socios y simpatizantes como punto de partida hacia una reflexión vinculada a lo que fue y será el club: una cosa es Estudiantes con Verón (dentro o fuera de la cancha) y otra muy distinta y peligrosa, es el Pincha sin la Bruja.

Las frases del 11

"Me gusta estar cerca del plantel y entrenarme a la par. Podría volver a jugar. Veré cómo me siento, ganas no me faltan"

"No sé si me retiré del fútbol. En mi cabeza siento que puedo jugar y dar una mano desde adentro de la cancha”

“Primero quiero ver a los doctores. Si es medianamente senci­llo lo del tobillo, haré la próxima pretemporada"

"La película está armada pero no sé si voy a hacer protagonis­ta, actor de reparto o un espectador con pochoclos"

“Yo sabía que no estaba mal ni en lo físico ni en lo futbolístico cuando me retiré. Hoy no tengo el stress que tenía antes"

Comentá la nota