Eduardo "Chango" Cárdenas, a sus 56 años, fue nombrado por la Suprema Corte de Justicia provincial para ocupar un cargo. Había aprobado el examen de ingreso en 1987 con un 8
La historia del "Chango" fue dada a conocer por "La Nueva Provincia" el domingo 9 de este mes, la cual vino acompañada de un cambio definitivo en su vida.
"Después de la nota hubo gente que me saludaba en la calle, en el colectivo, e incluso se acercaron muchos compañeros de Tribunales que se enteraron de mi historia por el diario. Fue toda una revolución para mí", dijo el hombre que, a los 56 años, tras 26 de espera, podrá tener el trabajo que siempre deseó.
Cuando terminó el secundario, Cárdenas soñaba con ser abogado, pero su familia no tenía recursos para mantener sus estudios universitarios. Sin embargo, en 1987 leyó un aviso clasificado en este diario donde se convocaba a aspirantes a ingresar al sistema judicial.
"En aquel momento le dije a mi hermana que tal vez nunca lograría ser abogado, pero podía trabajar en Tribunales. Ese mismo año hice el curso de ingreso y, a pesar de aprobar con una nota de 8 sobre 10, nunca me volvieron a llamar".
En 2001, cansado de esperar, envió 57 cartas a diferentes juzgados, secretarías de la ciudad y al gremio, aunque sólo le respondieron tres.
En la misma expuso que padecía una hemiplejía que le mantiene paralizado el lado izquierdo del cuerpo e hizo mención a la ley 22.431, que establece que las dependencias estatales deben incorporar en su planta de trabajadores un tope del 4% de personal discapacitado que demuestre idoneidad para el puesto que pretende.
Ayer, acompañado por su mujer, y a pesar de haber sido notificado el martes a última hora de su nombramiento, se lo pudo ver ocupando el mismo asiento del Palacio de Estomba 34, donde cada mañana desde hace 15 años se ubica para esperar novedades sobre su posible ingreso y, de paso, hacer cadetería para muchos compañeros.
"El hecho de que Eduardo haya conseguido el trabajo nos resuelve muchas situaciones. Hay días que ni siquiera tenemos comida en casa", dijo su mujer.
El "Chango" sólo percibía 330 pesos de pensión graciable y un subsidio de la Asociación Judicial Bonaerense de 700 pesos.
"Hoy (por ayer) no pude hacer la recorrida por los diferentes pisos para ver si alguno necesitaba cadetería porque me paraban en todas las oficinas. La verdad que estoy muy feliz, rompí la barrera de la discapacidad y logré tener mi primer trabajo estable", dijo.
Para finalizar, confesó que a partir de su nombramiento podrá completar una asignatura pendiente: la de tener un hijo.
"Por los escasos recursos con los que contábamos nunca buscamos, pero vamos a analizar adoptar un chiquito".
La pregunta. "¿Lleva 26 años esperando?".
Esa fue la pregunta que el lunes pasado invadió al presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, Héctor Negri, cuando el titular de la delegación local de la Asociación Judicial Bonaerense, Víctor Solomon, lo puso al tanto de la inusual historia.
"¿Está seguro que lleva ese tiempo?", replicó el magistrado.
En ese momento le entregaron el recorte de la nota publicada por "La Nueva Provincia" hace dos domingos y, tras unos segundos de silencio, prometió una solución efectiva al tema.
"Lo voy a resolver", dijo.
Al otro día el nombramiento fue publicado en una página web que el gremio tiene a nivel provincial y finalmente se notificó la resolución a la departamental local.
"Es un tema que nos venía ocupando desde hacía muchos años, tanto a mí, como representante gremial, como a secretarios anteriores. También estamos agradecidos a la Defensoría del Pueblo provincial, que realizó diferentes gestiones en el tema. Y al diario por haber dado a conocer la historia", dijo Solomon.
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