En su último partido de local de 2013, San Martín superó 3-1 a Brown de Adrogué con dos goles de González y otro de Ledesma.
Ayer, San Martín ratificó que en su cancha, es un rival difícil y que se traduce que de sus 27 puntos, 24 los obtuvo de local. Esa fortaleza la sitió el rival, que pese a tener siempre un orden, nunca puso en apuros al verdinegro, que luego de varios encuentros, pudo plasmar y dominar los 90’ minutos sin tener prácticamente altibajos. Un síntoma, pero más que nada una imagen, que sirve para el plantel y cuerpo técnico, y sobretodo para el hincha que tendrá que esperar hasta febrero del año que viene para volver a ver a su equipo.
El mismo que anoche manejó el duelo y creó mucho en el primer tiempo; para luego dominarlo en el complemento y cerrarlo con los goles y una entrega constante que se tradujo en producción y efectividad que se le pedía.
En los primeros 45’, con Jofré abierto y siendo descarga con llegada; más el quite y presencia de Pelaitay, sostenidos en González con su entrega y gol, San Martín basó su juego. A los 13’ Jofré metió un “sombrero”, pero cuando caía la pelota Vizcarra se la sacó y erró la definición.
No obstante, en la siguiente abrió el marcador. Iban 15’ y le jugada grupal se cerró con remate de zurda, de afuera del área, de Leandro González que se metió pegada al palo para el 1-0. Y hasta puedo ampliarlo con el frentazo imperfecto de Vizcarra con el arco de frente.
Ese dominio territorial y de acciones, lo amplió en el complemento y justificó el triunfo. A los 15’, otra vez González facturó, tras el enorme pase de Jofré para dejarlo sólo ante el arquero y definir cruzado. Y lo sentenció ante un inexpresivo Brown sobre los 34’ con el tanto de Ledesma. Porque el descuento de Echeverría en el final no opacó la despedida de local, para la fiesta de fin de año en el Hilario Sánchez.
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