Fiesta cervecera y dos posibilidades para un mismo objetivo

A diferencia de los choques anteriores, Quilmes no tuvo un buen arranque, no encontraba el tiro externo y Ciclista, sorprendió sacando la pelota de adentro hacia afuera para, con cuatro triples en la misma cantidad de intentos, sacar una buena ventaja en el marcador (11-20) en ocho minutos.
Encima, Hopson era absorbido por la altura de Massieri, en la pintura tampoco se lograba conjurar y, por eso, Daniel Maffei metió mano en el banco. Lo que no se imaginaba, era que le iba a dar tanto resultado, con Espinoza secando al ataque rival (3 tapas y 4 rebotes) y Capitanich siendo el revulsivo para igualar en 20 sobre la chicharra y llegar en parda al primer descanso.

Sin embargo, el segundo parcial volvió a encontrar dominante a los visitantes, con otro triple de Massieri y Cornley lastimando para volver a sacar la máxima de 9 (25-36). Pero se abrió el aro de afuera para Quilmes, con Nicolás Ferreyra como abanderado (15 en la mitad), Hopson empezó a complicar en el mano a mano y se volvió a poner en partido, yendo al entretiempo abajo, pero sólo por 4: 38-42.

Como no podía ser de otra manera, el tercer cuarto comenzó nuevamente con superioridad de Ciclista que era más certero, que sacaba diferencias y no permitía que el local pasara al frente. Pero cuando más lo necesitaba su equipo, Hopson recuperó tres pelotas, todas terminaron en doble y luego una más de Espinoza que después la volcó lo puso al frente nuevamente al “tricolor”. Ahí quebró el partido, la visita entró en un pozo y Quilmes no lo desaprovechó para alejarse en el marcador, sacar una distancia impensada minutos antes para ingresar al cuarto final arriba por 10 (67-57), en un Once Unidos que ya era una fiesta y soñaba con la final del TNA.

El “Cervecero” sabía que estaba cerca del objetivo y buscaba mantener la distancia. Consciente que no era su noche desde el perímetro, apostó a las penetraciones de Hopson, a Pomare en la zona pintada y a un Ferreyra intratable para mantener la diferencia y sufrir sólo con Ceci que empezó a sacar la cara por su equipo en los minutos finales. El minuto pedido por Laginestra a tres minutos del final (76-68), fue el último manotazo de ahogado del entrenador visitante, pero cada vez que intentó descontar se encontró con la respuesta tricolor que mantuvo una y otra vez la diferencia. Ciclista se ilusionó poniéndose a 5 (80-75), pero fue un espejismo. El Coloso de Parque Luro era una fiesta con el “va a volver, va a volver, Quilmes va a volver”. Es la esperanza de su gente, es lo que quiere el pueblo “cervecero” pero todavía falta un paso.

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