Cientos de católicos concurrieron a varias iglesias para seguir la misa en directo desde San Pedro. El arzobispo defendió la "discreción y sencillez".
Muchos católicos mendocinos llegaron ayer desde temprano a las iglesias, como la de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya, en Godoy Cruz, donde los fieles pudieron observar la ceremonia de asunción de Bergoglio al frente de la Iglesia Católica en Roma.
Otros, en un clima de emoción y alegría, se reunieron en la iglesia de los Jesuitas -orden a la que pertenece Bergoglio-, ubicada en San Martín y Colón de nuestra capital.En tanto, en algunas comunas, como la de San Carlos, se colocó la bandera del Vaticano en el edificio municipal, mientras que a través de web de la Arquidiócesis se invitó a las parroquias "a hacer repicar las campanas de los templos al mediodía".
Sin embargo esas fueron las únicas acciones que reunieron a los feligreses en torno al trascendental hecho de que un Papa argentino asumiera el máximo cargo de la iglesia católica en Roma.
"Se han realizado distintas actividades, no necesariamente una vigilia a modo de la de Buenos Aires, que por otra parte es entendible porque era el obispo de Buenos Aires el que hoy asume como obispo de Roma. Por tanto los cristianos no tenemos que salir en todo en la televisión. Las cosas que son importantes, que son de Dios, y en esto nuestro Papa es un maestro, se viven con discreción, sencillez y mucha convicción", aseguró el arzobispo Francini.
La máxima autoridad de la iglesia católica local agregó que "la misa que celebramos en la basílica de San Francisco no estuvo tan fría en Mendoza. Hubo una fervorosa participación, una multitud de gente y en muchas parroquias se hicieron oraciones que no fueron noticia en los medios, pero las cosas importantes no son noticias en los medios", completó.
Lo cierto es que muchos mendocinos objetaron la tibieza con la que se tomó en Mendoza un hecho tan significativo. Otros coincidieron con la discreción necesaria en lo referente a prácticas religiosas.
"Francisco tiene otra impronta, la alegría es parte de su pensamiento y lo veo bien. El Papa no es porteño, es ante todo argentino y eso merecía una celebración. Hablo de alegrarnos en un rezo comunitario y de expresar a viva voz la esperanza que representa su mandato", opinó María Emilia Rodríguez (45), una creyente mendocina.
Rodrigo Marí (66), por su parte, se expresó contra las celebraciones masivas: "Los fieles de todo el mundo tenemos mucho que hacer por nosotros y por el prójimo antes de salir a festejar. Algunos creen que se trata de un triunfo argentino y hemos visto como se lo han querido adjudicar hasta los gobiernos, nada más alejado de la realidad".

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