Ni bien terminó el partido en Córdoba, la tradicional esquina de 7 y 50 se colmó de hinchas triperos, que continuaron allí con los festejos. Pasadas las 18 llegó al lugar una camioneta con enormes parlantes y trasladó las voces de los jugadores desde el Kempes, emocionados por el logro.
Se escucharon los cánticos: “dale Lobo, dale Lobo”, y “yo te quiero Lobizón”, que hicieron subir la temperatura en el lugar.
Cerca de las 19 se improvisó una vuelta olímpica gigante que se traslado en masa por el centro platense. Luego, el cielo explotó con fuegos artificiales, que se fundieron con banderas azules y blancas, y los flashes de las cámaras que inmortalizaron el momento. A pura pasión, el festejo se extendió hasta entrada la noche, al grito de “el Lobo es de Primera”.
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