Algunos simpatizantes del Frente Cívico se apiñaron frente a Casa de Gobierno mientras una tenaz lluvia se precipitaba sobre la capital catamarqueña. Otros prefirieron quedarse en casa y seguir a través de los medios electrónicos el avance del escrutinio, que a medida que avanzaba la noche fueron dando los porcentajes necesarios para distanciarse de un posible triunfo de la oposición, que pese al desembarco presidencial, no pudo con la denominada “máquina de ganar elecciones”.
Claro, Saadi, como su tío el ex gobernador, son patrones de la derrota ajena y protagonistas de los triunfos, según la visión de ambos. Como en diciembre del 2007 pudieron crear esa suerte de UTE para alzarse con la presidencia de Diputados, ahora, caído el árbol, los Saadi, como es su estilo, hacen fuego “como si los catamarqueños no tuvieran memoria de las sucesivas derrotas que el saadismo impuso al peronismo”, decía una histórico justicialista.
Lo cierto es que el Frente Cívico se impuso holgadamente en las urnas, alejando vaya a saber hasta cuando, la posibilidad de un éxito electoral por parte de la oposición, que a todas luces con hipocresía por parte de algunos de sus dirigentes no supieron sinceramente organizarse para dar pelea aún con todo el apoyo nacional.

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