La Catedral de Posadas estuvo colmada de feligreses que anoche acompañaron la celebración de la Pascua de Resurrección.
La liturgia comenzó en la explanada de la Catedral, donde el obispo de la Diócesis de Posadas, Juan Rubén Martínez ante una importante cantidad de fieles, y en medio del más hondo de los silencios, bendijo el fuego nuevo y encendió el cirio pascual, símbolo de Cristo, "Luz del Mundo". El prelado, realizó con un punzón una incisión sobre el cirio pascual, grabando una cruz, la primera y la última letra del alfabeto griego -alfa y omega- y la cifra del año 2013, previa bendición del fuego. A la vez, pronunció la frase "Cristo ayer y hoy, principio y fin, alfa y omega. A Él pertenece el tiempo y los siglos, a Él la gloria y el poder por los siglos de los siglos". Después, comenzó la procesión hacia el altar mayor, en medio de una total oscuridad en el templo, iluminado poco a poco con las velas de los fieles, que fueron encendidas una a una con la llama procedente del Cirio Pascual. Una vez llegado al altar mayor, se encendieron todas las luces y comenzó el canto del Exultet, o pregón pascual, un recorrido sintético de la historia de la salvación. La Vigilia Pascual es uno de los ritos más antiguos de la liturgia y se celebra en la noche del Sábado Santo que San Agustín llamó "madre de todas las vigilias", en alusión a la espera de la Resurrección del Hijo de Dios. En la celebración de la Palabra, el Obispo se refirió al “milagro de la Resurrección” y “al triunfo de la vida sobre la muerte”. Hoy, en todos los templos se recordará ese hecho prodigioso.
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