Fervor de católicos salteños y duro mensaje del arzobispo en la procesión del Milagro

Fervor de católicos salteños y duro mensaje del arzobispo en la procesión del Milagro
Miles de católicos salteños renovaron ayer su pacto de fidelidad con sus patronos, el Señor y la Virgen del Milagro, por primera vez en el monumento 20 de Febrero, donde el arzobispo de Salta, Mario Cargnello, defendió la educación religiosa en las escuelas y aseveró que el que excluye a Dios de su horizonte, "falsifica el concepto de la realidad".
El nuevo recorrido disparó los más diversos cálculos sobre el número de participantes: la policía calculó 500 mil, aunque no informó cómo llegó a esa cifra. Y hubo medios que lo elevaron a 700 mil.

La celebración del Milagro se extendió ayer un poco más en el espacio y en el tiempo de los salteños. Casi veinte cuadras de recorrido sólo de ida -el doble de la edición de 2009 y de los años anteriores- hicieron que las imágenes ingresaran a la Catedral más de media hora después que lo hicieran hasta el año pasado.

Fueron más de cuatro horas en las que en el trayecto que va del centro de la ciudad salteña y el Parque 20 de Febrero -por Belgrano y Sarmiento- cientos de miles de devotos siguieron las imágenes del Señor y la Virgen, las vivaron, las aplaudieron cuando pasaba a su frente, la saludaron con pañuelos blancos, le renovaron su fidelidad, y la despidieron hasta el año que viene.

La edición de ayer puso a prueba también la capacidad de organización de todas las instituciones involucradas -principalmente la Iglesia y la Policía- para encauzar la multitudinaria procesión en un recorrido nuevo, para el que sólo la policía dispuso cerca de cinco mil efectivos.

"La verdad que estaba acostumbrada a ver las imágenes en la Virrey Toledo, con el fondo del cerro San Bernardo, era como parte de la tradición, pero si se hace para que haya más seguridad está bien", decía ayer una devota.

Las dos imágenes completa su recorrido cerca de las 18.30, cuando fuero colocadas frente al monumento.

A esa hora, cuando el arzobispo de Salta Mario Cargnello se aprestaba a dar su homilía, las dos primeras manzanas del parque 20 de Febrero estaban abarrotadas de fieles, pero los espacios tendían a abrirse medida que avanzaba hacia los extremos del predio.

La multitud colmaba también una de las manos de la avenida Sarmiento -la policía reservaba otra para el regreso de las imágenes- hasta la avenida Entre Ríos. Y para llegar y salir del Parque 20 de Febrero, miles de fieles utilizaban también la calle Adolfo Güemes -convertida ayer por la tarde en una efímera feria de comercial en donde se ofrecían todo tipo de bebidas y ensalada de frutas para combatir el calor de la tarde, y cuadros para recordar el día.

"Sí, hay más espacio, pero parece que las imágenes están muy lejanas", señalaba otro participante de la procesión que trataba de ubicarse en la mejor posición para cumplir con su acostumbrado rito de fidelidad del 15 de septiembre.

Numerosos pinos del Parque 20 de Febrero dificultaban a muchos la visión de las imágenes a la hora de la renovación del pacto.

Con un complicado sistema de cuerdas y vallados, efectivos de la policía intentaron poner orden a la multitud, aunque muchas veces debieron ceder a sus reclamos. Poco después del paso de la imagen del Señor del Milagro por Belgrano y Sarmiento, centenares de peregrinos que tenían impedido el paso por la esquina empezaron a aplaudir a la policía para que les permitan sumarse a la procesión.

Lo mismo sucedió en el ingreso norte, por Sarmiento, al Parque 20 de Febrero, donde un vallado metálico impedía -inexplicablemente - el ingreso de centenares de personas a un predio que podía recibirlos sin peligro de aglomeración. El nuevo recorrido y la organización ofreció postales inéditas de la procesión, como una imagen del Señor del Milagro recorriendo casi en solitario la calle 25 de Mayo -al borde del Parque- y acompañada en especial por seminaristas y autoridades, antes de llegar hasta el lugar que se le habían asignado.

El nuevo recorrido también planteó inesperados inconvenientes a los encargados de la cureña que la transportaba, como las ramas de algunos árboles que tuvieron que ser sorteados por sus conductores, lo mismo que cables que eran "alzados", con las lanzas de madera que hacían de custodia de las imágenes.

También fue inédita el regreso casi nocturno de las imágenes, iluminadas por la luz artificial de las avenidas Sarmiento y Belgrano, hasta la plaza 9 de Julio, a donde miles de salteños las despidieron, entre el repicar de campanas, después que Cargnello les ofreciera una "indulgencia plenaria".

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