Un incendio, que estuvo totalmente descontrolado por la falta de elementos y agua, destruyó los depósitos de una mercería y de una juguetería en calle 24 de Septiembre al 600. No hubo que lamentar víctimas pero sí cuantiosos daños materiales.
El foco ígneo que se habría iniciado en el primer piso del edificio, donde funcionan los depósitos de una mercería y de una juguetería, rápidamente tomó importante dimensión por las características de los elementos altamente inflamables.
La situación se salió de sus carriles cuando primeramente no pudieron poner en funcionamiento la bomba del camión de Bomberos. Luego tiraron una línea de manguera desde un supermercado ubicado al frente de los locales que estaban incendiándose. A todo esto el fuego ganaba viviendas linderas.
Los efectivos, mientras se convocaba a los cuarteles de bomberos voluntarios del Gran San Miguel, usaban los matafuegos del mismo supermercado, hasta que se quedaron sin nada.
Para agregarle dramatismo a la situación, los camiones que llegaban, rápidamente se quedaban sin agua, y en la zona, a pesar de los edificios relativamente nuevos no tenían en funcionamiento sus sistemas contra incendio.
El fuego ganaba altura y el humo invadía todo el microcentro, en el justo momento que se daba el horario de cierre de los negocios, hecho que provocó que el lugar se llenar de curiosos, quienes sin medir consecuencias, entorpecían el trabajo de los bomberos.
La desesperación de los propietarios de los locales, quienes no paraban de gritar y llorar era desgarrador. La esperanza de controlar el fuego se desvanecía rápidamente porque el agua se terminaba y no había forma de abastecerse rápidamente.
Se hicieron presentes el Fiscal Guillermo Herrera, de turno, el Jefe de Policía, Jorge Racedo, quienes coordinaban y trataban de que se controlase el fuego.
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