Decenas de manifestantes atacaron con piedras, palos y bombas molotov el edificio. Reclaman su reincorporación en planta permanente. La Justicia ordenó la captura de siete personas.
Hasta el cierre de esta edición había al menos siete detenidos por el ataque que –según el intendente Miguel Roberto Mukdise- “fue encabezado por sindicalistas”. También aseguró que entre los manifestantes había personas con armas de fuego.
El incidente fue protagonizado por municipales que reclaman su reincorporación en planta permanente, luego de que el Ejecutivo les quitara a finales del año pasado esa condición para devolverles sus contratos de locación, ya que –según se informó oficialmente- no estaban contemplados en el presupuesto de gastos.
Los incidentes comenzaron pasadas las 10.30, cuando los manifestantes que se encontraban instalados en una carpa frente al edificio municipal empezaron a quemar cubiertas, tal como lo hacen desde hace semanas. Pero repentinamente se produjo la violenta reacción con piedras y palos que destrozaron la mayoría de los ventanales que dan a la esquina de Sarmiento y Bolívar, principalmente donde se encuentra el despacho del intendente Mukdise, quien en ese preciso momento participaba de la firma de un convenio de cooperación con el subsecretario de Derechos Humanos de la provincia, Hugo Figueroa, quien también tuvo que refugiarse para no ser impactado por los proyectiles.
Pedazos de baldosas y palos traspasaron los vidrios y destruyeron sillas, escritorios y equipos de computación.
Según el relato de vecinos ajenos al conflicto que se encontraban en el municipio en ese momento, los disturbios empezaron cuando los manifestantes se disponían a quemar gomas en la entrada del edificio. En ese momento, efectivos policiales que estaban custodiando la entrada intentaron quitar estas cubiertas y se produjo una violenta reacción con piedras.
Esto hizo que los uniformados respondieran con balas de gomas. Al verse superados en número, decidieron cerrar las puertas principales y laterales del palacio comunal, para impedir el avance de los agresores que –aparentemente- pretendían tomar el edificio.
Esto hizo que, tanto empleados, funcionarios como vecinos que circunstancialmente se encontraban en el lugar, quedaran atrapados bajo una incesante lluvia de proyectiles.
Luego llegaron refuerzos de la policía local que hizo un despliegue alrededor del edificio gubernamental, disuadiendo a los manifestantes. Las tareas de seguridad concluyeron a las 13, con el arribo de efectivos de Infantería.
Durante el ataque, los manifestantes destrozaron todas las ventanas de la municipalidad y lesionaron al policía Gerardo Saavedra en su brazo derecho, además de tres mujeres sufrieron descompensaciones.
Funcionarios también denunciaron que los agresores arrojaron una bomba molotov al despacho del intendente que, afortunadamente, ingresó al lugar, pero no se prendió fuego, aunque quedó un fuerte olor a nafta. “Si la bomba estallaba esto iba a ser un desastre y una tragedia”, declaró Guillermo Salvatierra Paz, asesor legal del municipio.
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