En el proceso por la causa Aigo declaró Juan Carlos, padre del imputado.
En su declaración de ayer, Juan Carlos Fernández dijo también que al enterarse de lo sucedido fue a ver a su hijo y lo encontró nervioso. “Estaba muy golpeado, por lo que decidí poner todo en manos del abogado Laprida, porque yo ya no podía hacer nada más”, explicó.
Julia Cabeza, madre del imputado, explicó el origen familiar de la casa de su hijo y refutó la hipótesis que refiera a que Juan Marcos la había comprado a medias con uno de los prófugos. Agregó que fue ella quien compró la camioneta que manejaba su hijo.
Más testigos
Darío D’angelo, quien era el segundo jefe de la Comisaría 23 cuando Juan Marcos fue trasladado, declaró que cuando le preguntó al detenido si conocía a los prófugos le contestó que “no sabía, que eran dos mochileros”.
El subcomisario agregó que el detenido presentaba un rasguño en la frente y advirtió al padre que, a su entender, “no estaba colaborando para encontrar a los prófugos”.
El médico Néstor Saénz, quien revisó a Fernández en el hospital, señaló que el joven presentaba un eritema facial del lado derecho y refirió dolor del cuero cabelludo. Es decir, aclaró el médico: “Un enrojecimiento de la piel producto de estar apoyado sobre un lado de la cara, o de haber recibido una bofetada, pero no con un objeto contundente”. Además, señaló que el detenido no presentaba ningún otro signo de violencia.
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