Fernando Rivero: “Será importante el aporte ofensivo de los jugadores de rol”

Fernando Rivero: “Será importante el aporte ofensivo de los jugadores de rol”
El entrenador de Peñarol palpitó la final de la Liga Nacional de Básquet ante Regatas que comenzará mañana miércoles en Corrientes. En su primer año al frente de un equipo, el “Tulo” superó sus propias expectativas: “No pensé que iba a ser tan bueno”, expresó mano a mano con “el Retrato...”.

De la mano de Fernando Rivero, Peñarol recuperó su lugar en la final de la Liga Nacional de Básquet, una cita que lo tiene como habitual animador en los últimos años. La primera experiencia del “Tulo” como entrenador principal ha sido estupenda: sostuvo el protagonismo del “Milrayitas” en la competencia, obtuvo el mejor récord histórico del club en una segunda fase y devolvió al equipo a la instancia decisiva, luego de la eliminación en las semifinales de la 2012/2013.

Nadie duda de que, tras los seis años a puro éxito de Sergio Hernández, Peñarol ha quedado en muy buenas manos. Lo demostró Rivero, que logró un funcionamiento colectivo aceitado en un equipo que jugará su sexta final en los últimos ocho años.

Tras eliminar a Quilmes y a Boca, el “Milrayitas” definirá el título ante Regatas Corrientes, al mejor de siete partidos y con ventaja de localía para los de Nicolás Casalánguida. Antes de una serie que se prevé reñida y apasionante, el “Tulo”, siempre humilde y dispuesto a compartir conceptos, aceptó la entrevista con “el Retrato...”, se explayó sobre el presente soñado que le toca vivir y marcó una clave de cara al playoffs ante los correntinos. “Será importante el aporte ofensivo de los jugadores de rol”, aseguró.

-¿La previa de esta final es distinta a cuando era asistente?

-No, por ahora es igual. Creo que será diferente cuando lleguemos a Corrientes. Ahí estará todo centrado en lo que es la final, con todo el mundo del básquet pendiente: periodistas, gente, entrenadores, todos van a estar concentrados en eso. Ahora aprovechamos para descansar un poco y retomamos las prácticas para afrontar el juego del miércoles.

-De todos modos, al haber pasado por esta situación, no lo abruma la ansiedad.

-No, me genera mucha alegría porque es mi primer año como entrenador jefe y no pensé que iba a ser tan bueno en cuanto a los logros. Hemos ganado el Súper 8, tuvimos una segunda fase histórica para el club en cuanto a partidos ganados y perdidos, pero llegar a una final de Liga nuevamente me parece estupendo. La verdad que estamos mal acostumbrados, porque siempre terminamos últimos de jugar en la Liga y eso está bueno, porque habla bien del club, de la dirigencia y de los jugadores, que no se cansan de ganar cosas y estar siempre ahí arriba y ser protagonistas. Bienvenida sea otra final, llevamos seis en ocho años, así que es muy importante.

-Esta temporada ha sido muy buena en los resultados, pero también ha tenido que superar momentos adversos...

-Sí, el tema es que la Liga argentina es muy larga. Son diez meses y es diferente a otras ligas, que duran cuatro meses y tienen pocos partidos y entrenamientos. Acá hay que sobrellevar esos momentos buenos y malos de la misma manera, no volverse loco y tener paciencia. Por suerte hay jugadores con mucha experiencia en esta Liga, que en los momentos malos siempre te están respaldando y guiando hacia donde está la salida. En ese momento que no fue tan bueno, sobre todo al principio, creo que los jugadores con más experiencia nos enfocaron y nos mostraron la salida. De hecho, creo que noviembre y diciembre fueron dos meses muy buenos en cuanto al funcionamiento del equipo, consagrado por el Súper 8 de Mendoza. Después, a principios de este año tuvimos un arranque dubitativo en defensa, aunque los resultados los seguimos consiguiendo. Y ahora, con el tema de los playoffs, creo que volvimos a esa solidez defensiva que todo equipo necesita para las grandes cosas, como meterse en una final. Lo logramos y estoy muy contento por eso.

-Siempre ha remarcado ese aporte de los jugadores grandes como respaldo en su primera temporada como entrenador principal.

-Sí, lo remarco porque fue así, no por otra cosa. Son jugadores que si ven que la causa es noble, que vos sos honesto y fiel, ellos son los primeros en defenderte ante cualquiera. Porque son así, muy transparentes. Y como todo jugador ganador, quieren ver que el equipo esté siempre lo más arriba posible. Creo que este grupo le ha contagiado a los que llegan esa mentalidad de siempre querer ganar todos los partidos - más allá de que sabemos que no se van a ganar todos los juegos-, de ganar todos los cuartos, de ganar todos los tiempos, de no permitirse dos derrotas seguidas... Después ha pasado que hemos perdido dos veces seguidas, pero esa mentalidad y esa tozudez, es lo que te permite después ir 15 puntos abajo en un partido y darlo vuelta en la última bola o intentar ir siempre hacia adelante para ganarlo.

-¿El hecho de tener un jugador tan explosivo como Campazzo hace que a Peñarol nunca se lo pueda dar por muerto dentro de un partido?

-Sí, el otro día hablaba con un entrenador que nos enfrentó ahora y me dijo: “No sé qué sensación tienen ustedes desde adentro, pero nosotros cuando los enfrentamos vemos que nunca están muertos. Les sacamos 20 y estamos esperando que termine el partido para decir que ganamos. Nunca se dan por vencidos y nunca dejan la sensación de estar derrotados”. Y bueno, eso es importante. Sin querer demostrarlo al rival o al mundo externo, es lo que generamos. Sin darnos cuenta transmitimos eso y es bueno, porque más allá de lo basquetbolístico, acá importa la parte psicológica interna y lo que transmitimos hacia afuera. Por eso la tozudez o no darnos por vencidos, a veces nos da el premio de quedarnos con un juego que no nos fue tan favorable durante el desarrollo.

-¿En la defensa y en el aporte de los jugadores de rol están las claves del equipo en estos playoffs?

-Creo que más que nada, en la defensa. Porque si están bien los cinco iniciales y estamos sólidos defensivamente, es mucho más sencillo ingresar en el funcionamiento del equipo. Creo que una cosa es consecuencia de la otra. En playoffs, recuerdo el segundo partido ante Quilmes, con el ingreso de Isaac (Sosa) y el “Lata” (Matías Ibarra) que hicieron un desastre y le sacamos 20 puntos; el cuarto partido, el que define la serie, con un último cuarto tremendo de Franco (Giorgetti) y un Axel (Weigand) que jugó durante todo el partido muy bien; Gaby Fernández defendiendo a Battle durante mucho tiempo ante Boca, otra vez Franco con una secuencia de 5 o 6 minutos muy buena en el último partido con Boca... Eso es lo que necesitamos. También Ray (Fisher) le hizo un desastre a la defensa de Boca en el comienzo del último partido. Creo que si hay solidez, una idea de juego y claridad, es mucho más fácil ingresar y que el funcionamiento no se resienta.

Las claves de una final pareja

-¿Cree que las defensas llevarán el curso de la final o la ofensiva de Peñarol puede marcar una diferencia?

-Y... qué se yo qué va a pasar (risas). Lo que sí sé es que, para llegar a esta instancia, hay que tener mucha consistencia defensiva. Eso lo tenemos claro todos. Pero a la vez, creo que será importante el aporte ofensivo de los jugadores de relevo, de rol, como para destrabar un juego, porque creo que las principales armas de cada uno van a estar bien tomadas y ajustadas. Eso es lo que yo creo, después veremos que va pasando. Acá lo más importante es llegar lo mejor posible al miércoles, que es el primer juego. Acá no se sabe si será una serie larga o corta, nada. Lo más importante es enfocarse en el partido del miércoles. Tenemos que descansar y juntar energías para la final.

-De los tres enfrentamientos de la temporada ante Regatas, Peñarol ganó dos partidos y dominó buena parte del que perdió en Corrientes. ¿Se apoyan en eso para creer en que pueden ganar un partido de visitante?

-Sí, de hecho en las series con Boca y Quilmes tomamos como referencia los juegos anteriores ante ellos. Siempre vas sacando las cosas que dieron resultado y cambias las que no. Se tienen cosas en cuenta, pese a que sean momentos diferentes. Pero son dos equipos que se conocen bastante, con jugadores de mucha experiencia y líderes de los dos lados. De los tres juegos, ganamos dos y en el de Corrientes llegamos a estar casi 20 puntos arriba pero no lo pudimos cerrar de la mejor manera.

-Hopson y Quinteros son los que generan juego en Regatas, ¿la clave será contenerlos?

-Sí, creo que más que nada Hopson es el que genera, más allá de que Paolo es un definidor y un generador, además de (Javier) Martínez, que viene de atrás. Pero Regatas es un equipo largo, su entrenador rota los minutos, son consistentes durante todo el partido, con buen recambio en el juego interior... Si están jugando una final es porque tienen buen plantel y han funcionado de buena manera. Creo que las cosas están 50 y 50.

“Será un orgullo representar al país”

La gran temporada de Fernando Rivero tuvo un reconocimiento mayúsculo: Nicolás Casalánguida, justamente el entrenador que lo enfrentará en la final de la Liga Nacional, lo eligió como primer asistente para la Selección Argentina que disputará el Sudamericano en la Isla Margarita (Venezuela), entre el 24 y 29 de julio.

El “Tulo”, según contó, no lo esperaba: “Después de jugar el segundo punto con Quilmes, que fue un sábado, yo estaba el domingo al mediodía en casa y me sonó el teléfono. Era Nicolás Casalánguida, ofreciéndome el cargo de primer asistente de la Selección".

Y continuó: “Obviamente, ni lo dudé. Es un orgullo. Ni lo esperaba, me agarró de sorpresa, pero me pone contento porque me agarra justo en este momento, en el que llego con el equipo a la final. Creo que es coronar muchos años de trabajo, de perseverancia, de cabeza dura. Me pone contento que sea retribuido de esa manera”.

-Se reencontrará con jugadores que ya dirigió, como el caso de Marcos Mata, un viejo conocido suyo. Aunque eso sí: no va a poder descansar mucho.

-No, eso es lo de menos. Igual es en julio, así que tengo mitad de junio para descansar. Este miércoles hablaba con Marcos y le dije: “Preparate para el 3 de julio, que vuelven los Tulo’s Drills” (Risas). Porque siempre los jugadores me cargaban porque hacía los drills (NdeR: ejercicios de básquet, con secuencias que terminan en tiros) y ya los sabían. Marcos me felicitó y me pone muy contento, porque yo lo tuve muchos años, desde Juvenil, y es muy lindo volvernos a encontrar.

-Usted ha sido asistente y uno ve que es un rol en el que se vive mirando estadísticas y analizando rivales. ¿Es un entrenador obsesivo?

-No, no soy obsesivo, soy muy tranquilo. Igualmente, ahora en la Selección habrá un segundo asistente, que es Sebastián González, el entrenador de San Martín de Corrientes. Hay que ver cuál es la metodología que utiliza Nicolás Casalánguida en la Selección y ahí me adaptaré. Igual, todavía tengo más cosas de asistente que de entrenador.

-¿A qué se refiere?

-Y... porque estuve muchos años en esa función. Fueron ocho años de asistente, seis con Sergio (Hernández). Esta es mi primera temporada de entrenador jefe y sigo teniendo cosas de asistente. Por ejemplo, la relación con el jugador, la manera de comandar las prácticas… Creo que el tiempo me va a ir tranquilizando y voy a ir delegando cosas. Pero creo que es una cuestión de tiempo y no de otro tema. Pero en la Selección estaremos a disposición de lo que necesite Nico. Para mí será un orgullo estar representando al país, y estar en la Selección del deporte que uno dirige, mucho más.

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