*La feria neuquina: un pequeño pueblo fuera de la Ley

El Intendente Farizano dijo que hay actualmente 680 feriantes que se reúnen los sábados en la feria que nació en la Vuelta de Obligado y que ahora ocupa la mitad del Parque Central Este. Pero la directora de Desarrollo Local dijo que hay 970. Se admite que falta higiene, que se venden cosas "truchas", y que hay una guerra con lavacoches
¿Hasta dónde puede llegar a crecer, y cómo, la Feria del Trueque? Esta es la pregunta que habitualmente se hacen algunos funcionarios municipales cada vez que sale como tema de conversación el fenómeno social que todos los sábados toma vida en las dársenas de la calle Independencia.

La pregunta es muy difícil de contestar, porque las cifras sobre la cantidad de feriantes van cambiando día a día. El crecimiento que tiene es tan vertiginoso que el lunes el intendente Martín Farizano habló de 680 feriantes que están instalados, pero la cifra es muy superior. Evidentemente el jefe comunal no tenía el registro actualizado ya que la directora de Desarrollo local de la Municipalidad, Graciela Fojo confirmó este martes que la cantidad de puestos que hay en la feria trepó a 970.

La funcionaria hizo duras declaraciones en LU5 cuando fue consultada por la pelea que se desató entre lavacoches y feriantes y por algunas cuestiones que aun están sin resolver y que son motivo de queja por parte de quienes trabajan en el lugar.

Fojo dijo que se sentía "sola" por falta de apoyo de algunos funcionarios municipales. Y que elevó notas a sus superiores advirtiendo la necesidad de algunas obras en el predio (como la construcción de lavamanos y gazebos) para colaborar con la higiene del lugar, sin que hasta el momento se haya podido solucionar el problema.

Indudablemente, la realidad de la feria desbordó al gobierno, más allá de la buena voluntad y la política de inclusión a la que apunta el intendente.

Cada vez son más los vendedores que se instalan con puestos para vender todo tipo de productos, algunos de dudoso origen y otros truchos. Precisamente se comenta que uno de los puestos mejores ubicados en la feria es el que se dedica a la comercialización de CD grabados de manera "casera", actividad prohibida por las leyes argentinas.

Los stands de comidas no cuentan con los controles sanitarios rigurosos que deberían tener para evitar contaminaciones o intoxicaciones.

La misma funcionaria Gabriela Fojo aseguró que la construcción de los lavamanos es un artículo indispensable para que la gente que sale del baño pueda higienizarse para seguir vendiendo. "Este es un problema que yo tengo todos los sábados", aseguró.

Si algo faltaba ahora a la feria es la pelea que en los últimos días recrudeció entre los lavacoches que trabajan de lunes a viernes en las dársenas y los feriantes que lo hacen el sábado.

Los vendedores aseguran que cada vez que llegan para instalar sus puestos se encuentran con las dársenas llenas de agua y todo el lugar repleto de basura, pero los lavacoches siguen trabajando sin problemas, pese a que esa actividad también está prohibida por una ordenanza municipal.

La Feria del Trueque nació como una necesidad en los tiempos de crisis. En la Vuelta de Obligado un grupo de gente comenzó a intercambiar productos o servicios para zafar de la coyuntura.

El tiempo pasó y del trueque se volvió al manejo de dinero. Muchos vendedores ambulantes se fueron sumando de a decenas hasta convertir al nuevo espacio que le cedió la Municipalidad en un pequeño pueblo.

La feria tiene vida, pero también códigos y leyes propios.

Hasta el momento, nadie ha podido controlarla. Al menos, sin caer en la tentación de la demagogia o de acciones desacertadas que persiguen el presunto propósito de hacer los "políticamente correcto".

Comentá la nota