La feria en donde lo que se compra es único y personal

La feria en donde lo que se compra es único y personal
La organizó la Municipalidad y contó con la participación de 50 diseñadores, en su gran mayoría de indumentaria. Se encuentran desde zapatillas intervenidas hasta remeras con diseños exclusivos.
Un importante grupo de diseñadores y diseñadoras pudieron armar sus puestos en la Sala Mayo y mostrar sus trabajos en el estreno de las Ferias de Invierno que forman parte del novel programa Paraná Produce.

En realidad los puestos se habilitaron al público el viernes a las 10 (la jornada se extiende hasta las 19) y desarmarán hoy también en las últimas horas de la tarde.

En el marco del plan que organizó la Secretaría de Producción, Innovación y Empleo, mañana comenzará la Feria de Emprendedores que se extenderá hasta el jueves.

Mientras que el viernes 26, siguiendo la agenda prevista, abrirá sus puertas la Feria Náutica que concluirá el domingo 28 de julio. Ayer por la tarde algunos funcionarios municipales estaban revisando los últimos detalles para colocar las embarcaciones que mostrarán los astilleros locales, además de accesorios para la navegación y todo lo relacionado a la caza y a la pesca.

Muchos bromeaban con la posibilidad de comprar una caña y un reel y probarlos, enseguida, en los muelles del Puerto Nuevo.

Por ahora, el público responde con la presencia (la entrada es libre y gratuita) aunque todavía le cuesta comenzar a gastar.

La misma situación se repitió en las carpas de los artesanos en donde coincidían con que la venta venía bastante floja para lo que eran las expectativas previas.

Exclusividad

La primera impresión cuando uno entra a caminar y observar los puestos en el remodelado salón de la Sala Mayo, es que la mayoría de los diseños son únicos.

“Es como que te comprás una remera y sabés que es muy probable que seas la única persona en el mundo que la tengas. Y no es porque el diseñador quiera hacer pocos modelos, hace lo que puede”, reflexionaban dos amigos que recorrían los puestos. El que exponía su teoría tenía un ukelele en la mano y mientras observaba aprovechó para tocar un par de temas.

Entonces, entre los diseños exclusivos (casi que por necesidad) se encontraban muy buenas prendas a excelentes precios.

Lo bueno es que, si alguien hoy hace el recorrido podrá presenciar que se reúnen varias generaciones de diseñadores que comparten la feria con, por ejemplo, Ermela Abrard que teje al crochet y al telar. La mujer de nombre y apellido de origen francés hace muchos años que aprendió la técnica y antes participaba de todos los encuentros junto con su compañero de la vida. Ahora hace un tiempo que él ya no está y ella es la primera vez que se animó a armar el puesto solita.

Algunas de sus prendas son muy delicadas para los bebés y también teje gorros de los que “ahora usan los adolescentes” explica mientras muestra un sombrero andino con colores llamativos. “Tejidos artesanales, al crochet, dos agujas y telar” dice en el volante que se hizo hacer para mejorar el marketing. Hoy la encuentran en la feria y durante la semana en Almafuerte 2288.

Modernos

Uno de los puestos, quizás el único, con remeras y zapatillas para hombres es el de Alta Faxa (ingresando el nombre encuentran la página en Facebook). Las remeras llaman la atención por el estampado pero también porque están intervenidas con un material que le da cierto relieve.

En otro de los puestos, que está cerca de los grandes ventanales que muestran la postal del caudaloso Paraná, bien marrón, que contrasta con el verde de la isla, están las creaciones de Corazón de Trapo. Son artesanías para bebés y niños, muñecos soft y algo de indumentaria estampada. Ellas también tienen una cuenta en la red social en donde publicitan sus trabajos.

En una de las esquinas, compartiendo la mesa del puesto están Susana Marcos que muestra su “crochet en polar” y Silvia Isaac que tiene “tejidos rústicos de almohadas y alfombras”. Ambas sonreían y seguían tejiendo moviendo las agujas a la velocidad de la luz. Los dos ofrecen sus tarjetas personales con sus teléfonos. En general, los expositores, aprendieron a manejar el trato con los posibles clientes.

Algunos se lamentaban que las ventas estaban flojas mientras que se ilusionaban que, al menos, “estar en la Sala Mayo se transformaba en una gran vidriera pensando a futuro”, teniendo en cuenta las miles de personas que circulan los fines de semana y que además coincide con las vacaciones de invierno.

Otros se imaginaban lo importante que sería tener una feria fija de diseñadores de indumentaria y calzado.

“Muchas veces, la gente se interesa en los productos pero no lleva el dinero como para comprarlos”, cuentan entre los puestos.

Las diseñadoras que comienzan el largo camino productivo

Giuliana Graziozi, Aranzazú Albornoz y Virginia Ichazo están compartiendo el emprendimiento que denominaron De la cabeza a los pies, accesorios de diseño.

Ayer estaban Giulina y Aranzazú porque Virginia se enfermó y no pudo llegar al puesto que está frente al portón de ingreso que da a la Costanera de Paraná. Ellas recibían al gran caudal de público que entraba a la feria por ese sector.

“Recién empezamos a mostrar nuestros diseños”, le contaron a UNO aceptando que tuvieron muchas consultas y algunas ventas.

Las diseñadoras intervienen zapatillas para chicas y chicos. Las pintas y le cambian el diseño de manera radical volviéndolas exclusivas, como el resto de las prendas de la feria. También tenían bufandas y pañuelos pensadas para mujeres alternativas.

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