Ropa de todo talle y color, calzados, alimentos no perecederos y hasta cajas porta CD, elementos tanto nuevos como usados, se comercializan a través de la web y luego de intercambian en la plaza San Martín.
Apenas iniciada la tarde de un día de semana, las mujeres cargadas con bolsas o cajas se van acomodando en la manzana de la plaza San Martin comprendida por la avenida Luro, Hipólito Yrigoyen, 25 de Mayo y Mitre. Muchas llegan acompañadas por sus hijos, otras pocas por sus maridos, y se identifican con el número del sector o con su propio nombre.
Empujando el carrito de su pequeña hija, Agostina cuenta que "hace mucho que vendo por internet, todo tipo de ropa y también calzado. En realidad es una subasta. Ofrezco las cosas en el Face y ahí mismo, por mensaje privado, arreglo la entrega".
La entrega de la mercadería se realiza martes y viernes, de 14 a 16, tanto en la plaza como en las inmediaciones. "La idea es encontrarse en un lugar público -añade la rematadora virtual- por una cuestión de seguridad, ya que si vas a alguna casa corrés el peligro que te roben la mercadería o la plata. Lo mismo si los citás en tu casa".
En el grupo con el que interactúa Agostina, toda la mercadería tiene "una base de 10 pesos" y puede ser tanto nueva o usada aunque "hay que aclararlo". Claro que, en la mayoría de los casos, lo ofrecido suele mostrarse a través de fotos que también se cuelgan en la red.
Con un cartel en la mano que indica el sector en el que se encuentra, María reseña que "soy una de las primeras que empecé con el trueque virtual, por necesidad, hace más de tres años" y muestra lo que trajo para entregar: "Cajas de CD y algunos utensilios de cocina que tenía en mi casa que no usaba".
Los rubros son tan diversos como las ofertas, ya que "podés subastar lo que se te ocurra. A mi hijo le compro la ropa y hasta galletitas para que lleve al colegio", ejemplifica la mujer y cuenta que "la Municipalidad quiere que nos vayamos de acá, nos dan varias explicaciones, pero la verdad es que no quieren que se vea esto cerca del Palacio Municipal".
Seguridad pública
Desde la dirección de Inspección General ya les advirtieron a las feriantes virtuales que no se pueden llevar a cabo acciones de compra y venta en la vía pública, ya que muchas de ellas despliegan todo tipo de materiales para comercializar sobre mantas que simulan stands.
Además, a escasos 100 metros del lugar existe la feria ubicada sobre la calle Mitre. "El problema es que no se puede vender en la vía pública -explica María- pero yo subasto".
El mecanismo de la subasta virtual funciona con la publicación del producto a subastar y las pujas cierran a las 20, a las 21 y a las 22. Luego, la rematadora opta por la mejor oferta y pauta el día y la hora de la entrega.
Jorgito, como lo llaman todos, es uno de los pocos hombres que circula por el predio. Ofrece la docena de churros y bolas de fraile a $20. "Si va bien -dice mientras apoya la canasta en un vértice de la plaza- liquido todo en un rato".
En otro sector, Eliana ofrece junto a su hermana tarteletas dulces (chocolate y dulce de leche, pastafrola, guindas y dulce de leche) a razón de $5 cada una. "Esto es un extra -confiesa- que hacemos mientras estamos acá esperando para entregar la mercadería que rematamos". A su lado, una gran bolsa de papel madera contiene varios recipientes de plásticos con forma redonda o cuadrada y tapa, que esperan ser recogidos por su nueva dueña.
"Acá podes ofrecer lo que se te ocurra y es todo ganancia, porque en general son cosas que en tu casa ya no usas más", señala Teresita mientras abre un bolso del que emergen ositos de bebé, zapatillas sin cordones -llamadas panchitas- y hasta un juego de 6 platos.
Cerca del retoño del árbol de Guernica, Melina porta un cartel de cartulina que reza "Shopping virtual on line" y muestra las remeras manga corta que tiene en la mochila. "Las subasté todas y ahora las tienen que venir a buscar. Hacés una diferencia, aunque en ésta época todo suma".
La tarde se alarga y los intercambios se producen con tranquilidad y en orden. Todos y todas parecen encontrar lo que fueron a buscar, al aire libre.
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