Martina Stoessel, con su personaje de la TV, arrasó en un Orfeo repleto. Este domingo tiene dos funciones más y repite el domingo.
La mayoría del público adulto seguramente llegó a "Tini" cuando ganó el premio revelación en la última entrega de los Martín Fierro gracias a su actuación en la serie infantil -y sorprendió con un vestido que levantó críticas-, pero en el mundo de los más chicos, ella es reina.
El que eligió las primeras horas de la tarde de este sábado para pasear, hacer las compras del Día de la Madre o relajarse almorzando en el Dinosaurio Mall de Alto Verde debe haber sentido la fuerza del error caer sobre sus hombros.
El complejo estaba invadido, tomado completamente por un río de brillos violáceos.
Era evidente que las 7.300 localidades puestas a la venta para la primera función de Violetta, a las 15.30 en el Orfeo Superdomo, se habían agotado por completo.
Los terrenos del patio de comidas del Dino bullían de nenas que buscaban el último helado o la última golosina antes de entrar a ver a su ídola.
El "uniforme" tenía pocas variaciones. Estaban las que habían elegido la pollera de voladitos brillantes que es marca registrada de Martina en la serie, pero también las que habían decidido mostrar su fidelidad poniéndose la remera oficial.
Vinchas y banderas completaban el look, mientras las mamás ponían su mejor sonrisa alentando la previa de sus hijas.
Y, por supuesto, varios vendedores ambulantes se habían acercado a las inmediaciones del Orfeo en la que parecía una tarde ideal para hacer unos pesos.
No sólo estaban los clásicos pósters, remeras y vinchas: un vendedor hasta se animaba a ofrecer sábanas con el rostro de Violetta estampado. Dos chicas lookeadas como payasas, mientras tanto, ofrecían pintar las caras de las pequeñas fans.
Todo bajo control. La expectativa adentro del Orfeo, por suerte para el público, no llegó a niveles de impaciencia: el show de Violetta comenzó apenas 10 minutitos luego del horario anunciado.
Como era de esperar, cataratas de gritos infantiles bañaron a Martina Stoessel cuando hizo su primera aparición en escena, con look flúo y futurista.
Nada en la puesta en escena de Violetta está librado al azar. Con una sola excepción (Te esperaré, en la voz de Pablo Espinosa, quien interpreta a León), toda la música consta de pistas pregrabadas, tanto de instrumentos como de voz.
Los movimientos de los actores parecen estar marcados milimétricamente, lo mismo que sus parlamentos.
Y, si bien eso desemboca en una inevitable previsibilidad, lo cierto es que juega a favor de algo que está diseñado para funcionar como un relojito, que debe repetirse sin tacha ni error durante varios días con dos funciones por tarde.
Una mirada arrojada hacia el público que llenaba el Orfeo revelaba una avalancha de rostros embobados y la dedicación de miles de nenas que recitaban todas y cada una de las letras de las canciones, que en general favorecieron la base del pop bailable, así como la idea de mantener un nivel de "agite" constante.
Y en ese ángulo es donde reside una de las claves del gancho de Violetta, junto con un hilo conductor entre canciones que recurre a tópicos simples y fáciles de digerir como el romance, los celos y la amistad.
En ese sentido, Violetta revela su linaje, el de un Disney de pura cepa que, en cuestiones de éxito, corre a la par de hits anglo de la factoría como High School Musical o Hannah Montana.
Sigue y sigue. Violetta continúa con sus funciones en el Orfeo Superdomo este domingo a las 15.30 y a las 19 y el lunes con los mismos horarios y con entradas completamente agotadas.
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