Claudio Ariel Bravo había confesado el crimen de Gilda Mariana González, a quien baleó en presencia de la hija de la víctima, tras ingresar a su domicilio. Ocurrió en enero de 2012 en el barrio Quintitas Golf
Dos semanas antes, Bravo había admitido lisa y llanamente ser el autor del asesinato y haberlo cometido tal como lo describió el fiscal que investigó la causa.
De esa manera, se dio lugar a un juicio abreviado, sin necesidad de citar a nuevos testigos ni de buscar pericias. En esa primera jornada del juicio, el 7 de marzo pasado, tanto el fiscal de Cámara Alejandro Cabrera como el abogado querellante Paulo Espamer habían coincidido en pedir una pena de 20 años de cárcel para Bravo, en tanto que la defensa asumida por el asesor letrado Santiago Camogli pidió que se tuviera en cuenta el valor de su confesión y que se le redujera la condena a 17 años.
Finalmente, prevaleció la postura de la fiscalía de Cámara y el 4 de abril próximo la jueza dará a conocer los argumentos por los que llegó a esa pena.
El crimen de Gilda Mariana González fue cometido por Bravo la tarde del 31 de enero de 2012.
Bravo reconoció que un día antes había estado asediando a González con insultos y golpes para tratar de que volviera con él y, como no pudo lograr su objetivo, decidió presentarse armado a la vivienda de la mujer, en Islas de los Estados 523, y ultimarla de un disparo en el cráneo.
En su alegato, Cabrera había resaltado la decisión y la saña con la que actuó el albañil, quien terminaría disparándole a su ex pareja en el domicilio de ella y frente a la presencia de su hija.
“No reparó en nada ni en nadie en su persistencia y en su airado reclamo por que la mujer regresara con él”, había dicho Cabrera.
Y agregó: “Su conducta encuadra dentro de los casos de violencia de género, hechos a los que lamentablemente nos están acostumbrando las páginas de los diarios -dijo el fiscal de Cámara-. Son acciones que cosifican a la mujer, que la convierten en un objeto”.
Ayer, cuando la jueza le otorgó la última palabras antes de ordenar que se leyera el veredicto, Bravo se limitó a mantener silencio y en esa misma actitud pasiva permaneció luego de escuchar la sentencia.
A poca distancia, los familiares de la víctima también se retiraron en respetuoso silencio de los Tribunales.
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