Femicidios: las denuncias son más y los delitos también

Femicidios: las denuncias son más y los delitos también
Desde la Subsecretaría de la Mujer dicen que hay mayor conciencia y por eso se denuncia más. Procuran contener a las víctimas. En Entre Ríos un programa trabaja para recuperar al agresor.

Las estadísticas son escalofriantes: se estima que una mujer es asesinada cada 35 horas por violencia de género en la Argentina.

Los datos, aportados por la Asociación Civil La Casa del Encuentro, dan cuenta de que entre el 1º de enero y el 30 de setiembre de este año se registraron 209 femicidios de mujeres y niñas.

En Entre Ríos se incrementó el número de asesinatos de esta índole: en 2012 hubo ocho casos, y en lo que va de 2013 la cifra trepó a una decena. “Han sido situaciones muy complicadas, donde las víctimas no han tenido a la posibilidad de recurrir a alguien para que las ayude, ni de vincularse con alguna de las redes de contención; o donde quienes están a su lado no han tenido el compromiso suficiente par evitar este desenlace. Lo fundamental es no dejarla sola”, recalcó Miriam Bianqueri, titular de la Subsecretaría de la Mujer provincial.

Detrás de los números, de las cifras, hay personas, que sufren, que padecen el dolor de lo que están atravesando y que en muchas ocasiones sienten vergüenza y hasta culpa y no saben qué hacer.

Se trata de una problemática compleja, donde confluyen distintas aristas, y donde necesariamente la toma de conciencia de la situación de quien está sufriendo diversos tipos de violencia, ya sea psicológica, económica o física, es un paso necesario para revertir el problema. “Muchas veces las mujeres han naturalizado lo que les pasa y deben recibir una contención para poder darse cuenta de su situación”, añadió la funcionaria.

El organismo es uno de los espacios donde se pueden efectuar las denuncias. Actualmente funciona en Ecuador 60, pero desde el lunes se muda a 25 de Junio 230, para poder atender más casos, ya que la cantidad de personas que buscan asesoramiento o ayuda creció exponencialmente en los dos ultimos años. “En 2011 teníamos 300 expedientes y hoy hay 1.600, lo cual no significa que haya más situaciones de violencia, sino que a partir de las tareas de promoción y difusión hay más conciencia y se pide más ayuda, no solamente de parte de quien es víctima de forma directa, sino también de algún familiar que ve lo que está pasando o de una amiga que pide información porque conoce algún caso de alguien que no se anima a denunciar”, dijo Bianqueri, y agregó: “La mayoría de las veces se empieza por un maltrato verbal, que se deja pasar, hasta que llega la violencia física. La mujeres llegan en un estado de gran desesperación y todos los casos son conmovedores”.

No hay que naturalizar

El agresor mina la autoestima de la víctima, quien en ocasiones posee una dependencia económica o tiene a su familia lejos; la aísla al ámbito privado y no tiene con quien hablar, con quien conversar sobre lo que le ocurre para poder analizar la situación. “Es una vivencia que puede sostenerse y ocultarse durante años. Y habitualmente el atacante sabe cómo mentirle, diciéndole que no va a suceder de nuevo, que va a cambiar. Por eso es muy difícil y hay que trabajar mucho para que la persona que sufre violencia no vuelva con esa persona”, contó Bianqueri.

Según aseguró la funcionaria, muchas veces solo se hace la denuncia cuando la mujer ve que corren peligro también los hijos.

Según publicó Diario UNO en su edición del 8 de agosto, en las fiscalías de Paraná ingresan alrededor de ocho denuncias por cada turno de 10 días relacionadas a diferentes episodios de violencia de género y doméstica. A esta cifra se le suman las exposiciones realizadas por las víctimas en las comisarías. Sucede que muchas veces desde sede policial se elevan las actuaciones a los juzgados de Familia porque se trata de denuncias por violencia de género relacionadas a problemas como la falta de pago de la cuota alimentaria o la tenencia de los hijos, por ejemplo.

Desde principios de 2012, Entre Ríos adhirió a través de la normativa Nº 10.058 a la Ley nacional Nº 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que se desarrollan sus relaciones interpersonales, y desde 1998 está vigente la Ley provincial Nº 9.198 de Prevención y Asistencia de la Violencia Familiar. Esta fue la primera iniciativa que se impulsó para regular y ordenar la intervención en casos de violencia familiar y significó un avance importante en esta materia.

Sin embargo, más allá de las leyes, que no solamente procuran una condena a los agresores sino también precaver que haya nuevos casos, hace falta un cambio cultural para derribar y erradicar los estereotipos que se sostienen en el ámbito de la sociedad desde hace décadas. Aún con los avances en este sentido y las diversas campañas de concientización y sensibilización, cuando los organismos de contención se acercan a los ámbitos escolares advierten que en la población más joven existen casos de violencia. “Nos percatamos de que hay chicos en cuyas familias hay violencia, o que hay parejitas donde comienzan con estas prácticas. Les hacemos saber que los celos, por ejemplo, no son una manifestación de amor”, indicó Bianqueri.

Por último, manifestó que en la provincia es difícil hablar de cifras porque “son dispares las denuncias, en Paraná y Concordia se dan muchos casos, y en otras localidades son menos”.

Se desarrolla un nuevo plan piloto

Desde hace tres meses se está llevando adelante en Paraná una prueba piloto para trabajar con el agresor. La iniciativa, impulsada desde el Programa de Promoción, Prevención y Abordaje de la Problemática de la Violencia Social. Su titular, Claudia Izza, contó a UNO: “Trabajamos con tres grupos terapéuticos: uno de mujeres, un grupo de hombres en situación de violencia y personas de la tercera edad que también están en situación de violencia. Esto surge de la necesidad de pasar a otra instancia cuando se cumplimentó la de una terapia individual; ya que considerado una medida urgente trabajar con el agresor. Muchas veces se hace hincapié en la atención de la víctima y hay organismo donde no se entrevista al agresor”.

Asimismo, comentó: “En los casos que ingresan por violencia familiar se trabaja con la víctima, el agresor y todo el grupo familiar, ya que este tipo de situaciones no se da en forma directa entre dos personas, sino que de alguna manera todo el grupo familiar está afectado, y surgen otros factores de riesgo, como el alcoholismo por ejemplo”.

“Las entrevistas se realizan con un equipo técnico y los resultados hasta ahora son muy satisfactorios. Se está trabajando por ahora con cerca de 10 o 12 hombres, porque es una prueba piloto y por eso no incorporamos por ahora un número más elevado, pero nos plantamos ampliarlo debido a los avances que se han logrado hasta ahora”, explicó por último.

Además de esta experiencia en Paraná, se está llevando a cabo un emprendimiento similar en Chajarí.

Hacer la denuncia

Bianqueri recordó que “ante un caso de violencia de género hay que tomar la determinación y hacer la denuncia en la comisaría de la jurisdicción a la cual pertenece; también pueden efectuarse en la Fiscalía o en la Subsecretaría de la Mujer”.

En todos los casos interviene un equipo interdisciplinario y se pide una medida de protección. Bianqueri señaló que en Paraná está la Casa de la Mujer en calle Catamarca, donde se las aloja si no tienen dónde quedarse y se trabaja articuladamente con el hogar La Delfina en Villaguay. “Si no hay espacio se les paga un hotel o se les procura un sitio donde quedarse hasta que se logre la medida cautelar y pueda ser restituida a su hogar”, dijo, y comentó que “el próximo año se construirá otro espacio de contención en los terrenos del complejo escuela Hogar”.

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