Febrero nos deja “pasados por agua”

Febrero nos deja “pasados por agua”
En las sierras, con más de 300 milímetros de agua caída, los registros superan todas las marcas históricas. En la Capital, llovió el doble de lo habitual. Y el mes aún no termina...

El calor marcó las jornadas de agonía de enero, cuando sólo se podía estar en una pile o con el ventilador en la cara. Pero todo lo que no llovió durante el primer mes del año, se precipitó a tierra en febrero: entre 330 y 360 milímetros cayeron en estos 26 días del mes, superando todos los registros históricos.

Según el meteorólogo Mario Navarro, con las lluvias del lunes ya se superó la media que usualmente acumulan febrero y marzo, que suele estar en el orden de los 300 milímetros.

Este récord se dio en las Sierras Chicas y Punilla. Pero además, el volumen de precipitaciones se duplicó en la ciudad. Como para no estar "pasados por agua".

La zona del Aeropuerto ya recibió, según Navarro, 212 milímetros de agua contra los 100 que febrero suele traer para ese sector. Y en el resto de la ciudad, se pasó de los 90 milímetros a 180.

Para la zona serrana, el acumulado está en los 300 milímetros. Con las precipitaciones de ayer crecieron mucho los ríos que tienen su naciente en las Altas Cumbres. Los ríos San Antonio y Anisacate mostraron sus cauces desbordados.

Navarro aseguró que este miércoles habrá un respiro de lluvias, pero que el frío se acentuará. Por la mañana, las previsiones marcan una mínima de 11 a 13 grados, con un pico de 23 a la siesta.

Así, el tiempo mejorará en lo que queda de la semana, pero la "mala" se viene para los carnavales y el Cosquín Rock, ya que las lluvias volverían el finde.

Por el agua, se seca el bolsillo

Lavar la ropa los días de lluvia siempre ha sido una tarea complicada. Si no tenemos lavadero en casa o no es demasiado grande, el baño –y algunas sillas de refuerzo– suele convertirse automáticamente en un tender improvisado.

Pero después de 12 días de agua en menos de un mes, ya no hay lavadero, baño, ni sillas que aguanten y la única salida para alivianar el canasto de la ropa sucia termina siendo el “Laverap”. La pregunta ahora es: ¿cuántos días de lluvia aguanta el bolsillo de una familia?

“Este es el peor año en 23 años de trabajo y es por la economía”, dice Gladys Molina, dueña de un Laverap ubicado en Alta Córdoba. Y es que en la ciudad de Córdoba el lavado y secado de un canasto grande de ropa cuesta entre $ 50 y $ 70, siempre que las prendas sean del mismo color. En la mayoría de los lavaderos separan los colores claros de los oscuros para evitar que la ropa se estropee, por lo que un canasto termina convirtiéndose en dos.

A pesar de que en esta época la mayoría de las máquinas están paradas, en el lavadero de Gladys las prendas que más giran son los cubrecamas, cuyo lavado cuesta entre $ 65 y $ 90, según su tamaño.

Opinión de Ary Garbovetzky - Redacción Día a Día

Cómo se extraña a Mestre cuando llueve en la ciudad

No es lo mismo la ciudad con o sin Ramón Mestre. ¡Cómo se valora lo que tenemos cuando no está! Encima, con tantos pero tantos días de lluvia, es imposible no entrar en melancolía y extrañar.

¿Será para tanto unos días de viaje del intendente en Roma, donde vio al Papa, y en Rusia, donde compró siete troles? Nooooo. No es él, es “la Mestre” la que añoramos.

¡La Costanera! Con el río crecido y la avenida que lleva el nombre del papá de nuestro actual intendente cerrada en varios tramos, circular por Castro Barros, por Colón, por Rafael Núñez es una pesadilla de demasiados autos amontonados, que se mueven muy poco, muy despacio.

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