El alto tribunal sugirió el orden en que deberían efectuarse los llamados a concursos.
Una alta fuente del alto tribunal confió ayer a LA GACETA que la misiva, remitida por el presidente de la Corte, Antonio Estofán, según instrucciones recibidas de sus pares (esto aclaró en la nota), no buscaba penetrar en las competencias propias del CAM, órgano de composición pluriestamental en la que la propia Corte está representada por Antonio Gandur, que lo preside.
El objetivo perseguido, según la misma fuente, era advertir que, si se avanza con la cobertura de los cargos vacantes en las cámaras, se pueden generar nuevas acefalías en el caso en el que jueces de primera instancia se presentaran a concursar y resultaran elegidos camaristas.
Por eso, la Corte sugirió que había que comenzar con el Juzgado en lo Correccional de Concepción y luego con el fuero en lo Civil y Comercial Común, apuntando tanto a las vacantes en las cámaras de esta capital y en la de Concepción (por estas empezó el CAM), así como a las que hay en los juzgados de esta ciudad.
Precisamente, durante la penúltima sesión del CAM, Gandur ya había advertido sobre tal posibilidad, que graficó con esta expresión: "para vestir un santo no hay que desvestir otro". Por eso, entonces sugirió la celebración de concursos eventuales en primera instancia, para afrontar casi simultáneamente el problema que generaría que un juez fuera elegido camarista. Este mecanismo está previsto en Río Negro, aunque el tema quedó para que el CAM lo trate en febrero.
Comentá la nota