La serie histórica de febrero muestra en el primer lugar del podio al del año 1973 con 469 mm, en el segundo lugar al de 1977 con 345 y ahora ingresa a las registros el de 2014 con 312 mm. El oeste del departamento Castellanos sufre estos registros y tiene miles de hectáreas anegadas.
Los datos son contundentes:
* Febrero de 1973 ostenta el récord de agua caída con un total de 469 mm.
* Febrero de 1977 ocupa el segundo lugar con 344,7 mm.
* Febrero de 2014 trepó al tercer lugar con 312,8 mm.
"El promedio de lluvias de febrero es de 111 mm en esta región", puntualizó Pérez al brindar otra referencia para el análisis sobre lo que sucedió el mes pasado con las continuas precipitaciones. "No hubo marcas muy altas pero sí hubo numerosas lluvias distribuidas durante todos los días del mes", agregó. En cierta medida compensó lo que sucedió en enero último, cuando apenas se registraron 64 mm mientras la ola de calor convirtió a grandes regiones de la Argentina en una caldera.
"En enero, el promedio histórico es de 118,6 mm", consignó la responsable de la Estación Agrometereológica del INTA que hace 53 años cumple tareas en el mismo lugar. "Es un trabajo muy lindo que he asumido con un gran compromiso, pero también debo reconocer que es sacrificado porque hay que tomar los datos de lunes a lunes las 24 horas. Debemos realizar tres observaciones diarias", sostuvo.
En febrero del 2012 cayeron 84 mm y en el mismo período pero de 2013 el registro indica 128 mm, por lo que ambos estuvieron muy lejos con lo que sucedió en febrero pasado. Asimismo, según la serie histórica es marzo cuando se producen las mayores precipitaciones. "El promedio de marzo es de 153,7 mm. En el otro extremo se encuentra julio, con apenas 22,3 mm de promedio", destacó Pérez haciendo gala del arsenal estadístico que construyó durante tanto tiempo y que administra.
- ¿En qué año llovió más según sus datos?
- En 1977 la lluvia alcanzó los 1890 mm. En esa lista sigue 1973 con 1484 mm. Para completar en el 2013 registramos 958 mm, lo que está en sintonía con la serie histórica entre 1930 y 2012, que es de 951,8 mm.
Si bien Pérez reconoce que el trabajo en la estación exige sacrificios ("la familia siempre se tuvo que acomodar", dice con cierta culpa), también hay satisfacciones. "Hay una recompensa importante a esta dedicación que hemos demostrado y es que podemos exhibir 83 años de datos sobre lo que ha sucedido con las lluvias y el clima en general. Esto no es menor, es valioso", remarcó.
Con 53 años consagrados a la medición de las variables del tiempo en la región, admite estar "un poco cansada" mientras comienza a "tener sensaciones encontradas" porque se acerca la fecha de su jubilación: el 8 de abril dejará de trabajar en el INTA, cerrando una etapa importante de su vida. "En otros tiempos, cuando no había las facilidades ni medios para trasladarse o comunicarse, tuve que dormir en la estación durante varios días. Incluso muchas vacaciones he pasado de largo. Creo que he aportado mi granito de arena", subraya Pérez.
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