El intendente de Capital no quiso calificar la estrategia de sus colegas que buscan adelantar las elecciones, pero advirtió que no cree en el arrastre de los votos que puede generar la presidenta Cristina Fernández en octubre.
Sobre el tema en cuestión, el Viti tiró una respuesta suave: "La gente es más madura que los dirigentes. Y quienes hablan del arrastre están subestimando a quienes aspiran a representar. No es tan así lo del arrastre. Es decir, que no subestimen a la gente. La gente vota lo que quiere y decir lo del efecto arrastre, aparte de subestimar a la gente, es decir también que es estúpida".
"En lo político -dijo-, si algunos lo califican de oportunismo, yo no me voy a meter, y menos a juzgar a algún colega mío. La facultad de convocar a las elecciones, la tienen. Ahora, sobre el sentido de la oportunidad en vista a las elecciones, no coincido. No coincido con el arrastre. Yo nunca tuve ni un cargo por decreto, siempre fui a elecciones, las he ganado y las he perdido, son las reglas de juego y confío en mis vecinos. Qué hacen los otros, no sé...".
Recordó la anécdota del 2007 cuando "en la Capital de Mendoza la fórmula Cristina-Cobos se impuso por el 10 por ciento, y como candidato a intendente yo le saqué 20 puntos a Jaliff, que iba por el Confe, dentro del Frente para la Victoria; y a Böhn, que iba por el PJ, le saqué 21 puntos".
"Hablé con un dirigente radical de nivel nacional y me dijo que todos los intendentes radicales de todos lados están planteando el adelantamiento de las elecciones. Hay una desnaturalización", advirtió, para luego aclarar que su visión fue diferente y por eso decidió adelantar las elecciones de Capital mucho tiempo antes.
Al jefe comunal tampoco lo sorprendió el resultado de las Primarias: "Cristina tiene una buena gestión y creo que el país está mejor. Ando por todos lados y veo que los comerciantes están mejor, que la actividad económica está mejor, que los sectores que eran muy pobres hoy no son tan pobres, que los sectores medios han recuperado capacidad de compra. Bueno, no quiero terminar siendo vocero del gobierno nacional...".
Y luego aclaró: "No soy cristinista, soy radical. ¿O acaso quieren que salgamos a la calle y que nos pase lo que les pasó a estos tipos, que los atropelló la realidad? Nos falta madurez democrática.
A Roberto Iglesias lo definió como un hombre "de una practicidad inigualable. A veces tenemos cortocircuitos porque no somos iguales. Soy cien veces más virtuoso que él, pero de carácter a veces nos parecemos. Él es ingeniero y aburrido y yo soy abogado y divertido. Es práctico por su formación de ingeniero, por su formación de vida y por cómo hace política. Fue gobernador porque fue práctico, no le gustan las vueltas, va para adelante...".


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