El sábado pasado, en oportunidad de participar del acto de asunción de las autoridades de la Unión Cívica Radical, el gobernador Eduardo Brizuela del Moral sorprendió pronunciándose a favor de la unión civil de personas del mismo sexo y anticipando el voto positivo de Oscar Castillo y Blanca Monllau en el Senado.
Brizuela acierta al pronunciarse a favor de la unión civil de personas del mismo sexo, cuestión sobre la que hay mayoritaria aceptación, cosa que no ocurre con el matrimonio al ser esta institución una cuestión absolutamente cultural, religiosa. En definitiva, lo que la comunidad gay reclama es que el Estado acepte la unión de dos personas y que de allí se deriven ciertos derechos.
En la definición, el mandatario, que además de plantarse contra la Iglesia Católica, se ubica muy sospechosamente cerca del interés kirchnerista por el proyecto que el miércoles se tratará en el Senado, también sorprendió anticipando el voto positivo de Blanca Monllau y Oscar Castillo.
Según había trascendido, los dos senadores brizuelistas votaban contra el matrimonio gay, o lo que se entiende en algunos sectores religiosos, es lo mismo, es decir la posibilidad de la unión civil. Al respecto, en muchas iglesias de nuestra ciudad, el fin de semana se invitaba a los feligreses a firmar apoyos contra lo que pretende la comunidad gay y el kirchnerismo.
En la iglesia de San Roque, en La Chacarita, por caso, en ocasión de celebrarse una misa el cura párroco alabó la valentía de Monllau, la única legisladora que anticipó el sentido su voto, por la negativa claro, distinto de lo que ahora anunció su jefe político (Brizuela del Moral).


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