Farizano, los intocables apedreados y la difícil Neuquén

No es la primera vez que pasa. Pero este fin de semana fue singularmente notable. Inspectores municipales (acompañados por policías) quisieron poner una infracción a una despensa que vendía bebidas alcohólicas sin autorización. Tuvieron que huir bajo una lluvia de piedras.

Elliot Ness, o Martín Farizano en su versión neuquina: hay problemas para ejercer la autoridad

En una de las secuencias de la taquillera película "Los intocables", de Brian De Palma, el actor que protagoniza a Eliot Ness (Kevin Costner) y un grupo de oficiales federales, derriban una puerta a hachazos y detienen en la redada a varios hampones que se dedicaban a la comercialización de alcohol durante la "Ley seca" que estuvo vigente en la década del 20 en Estados Unidos.

El operativo es exitoso, y constituye un verdadero golpe al crimen organizado que regenteaba todo tipo de actividades ilícitas en la oscura y violenta Chicago.

Casi 90 años después, la misma escena se repite, pero los protagonistas no son actores de Hollywood, sino funcionarios municipales y provinciales de Neuquén.

Al Capone (del subdesarrollo) está representado en decenas de de comerciantes y particulares sin escrúpulos que venden alcohol en lugares y horarios prohibidos. Eliot Ness parece estar encarnado en la figura del intendente Martín Farizano, salvando las diferencias con Kevin Costner.

El lugar no es la convulsionada ciudad estadounidense, sino el barrio San Lorenzo. Y el desenlace no es la detención de los hampones. En ese caso, los "intocables" neuquinos tuvieron que salir corriendo ante una lluvia de piedras que llegó desde la vecindad.

El hecho ocurrió en Pastor Pluis y Godoy, en pleno barrio San Lorenzo. Hasta ese lugar llegaron los inspectores municipales acompañados de dos policías, debido a que una despensa que funcionaba en un local construido delante de un domicilio particular, había sido denunciada como centro de venta de alcohol clandestino.

Cuando ingresaron al lugar, los inspectores notaron además que la despensa ni siquiera tenía habilitación comercial, por lo cual procedieron a labrar una infracción.

Sin embargo, los inspectores no alcanzaron a sacar la libreta de multas. Varios pibes y vecinos que miraban el operativo con atención comenzaron a arrojar piedras contra los funcionarios, con tanta intensidad que tuvieron que retirarse rápidamente para no salir lesionados.

Fuentes municipales indicaron además que tampoco se pudo hacer una clausura del local, puesto que era el único ingreso que tenían los habitantes de la casa que se encontraba detrás del almacén.

Los operativos se realizaron durante el fin de semana en distintos puntos del oeste, a raíz de denuncias que recibieron por parte de los vecinos.

Pese a la resistencia y a las agresiones, los "intocables" inspectores lograron clausurar dos despensas más ubicadas en Godoy al 700 y Belgrano al 2.200.

Las mismas fuentes indicaron que la acción no amedrentó a los inspectores debido a que "están acostumbrados" a sufrir este tipo de reacciones.

Y que, lejos de retirarse, seguirán realizando los operativos hasta terminar definitivamente con la venta clandestina de alcohol.

Tal vez, con un poco de perseverancia, encuentren un Brian De Palma que los inmortalice en el cine. Porque en la realidad, será escaso el reconocimiento.

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