Convocó a un encuentro a concejales de la comisión de Obras Públicas. El tema fue la situación (conflictiva, violenta) del barrio Confluencia, y lo que se está haciendo para remediarla. Hubo acompañamiento de UNE, y fuerte crítica de PRO.
Un encuentro con resultado político dispar protagonizó este martes el intendente Martín Farizano con los representantes de la comisión de Obras Públicas del Concejo Deliberante. El tema, excluyente, fue la situación en el barrio Confluencia, epicentro de problemas sociales con estallidos de violencia. Desde el diagnóstico y las propuestas, las diferencias fueron importantes, aunque Farizano destacó el carácter “positivo” de la reunión.
La calificación de “positivo” para el encuentro fue circunscripto por el propio intendente a “la idea de la convocatoria”, que según él mismo dijo fue solamente para “informar y comunicar los trabajos que venimos realizando en el sector sur del barrio Confluencia”.
Indicó al respecto que “en el abordaje para una situación tan conflictiva” es importante trabajar “con distintos puntos de vista no solo en infraestructura de obras públicas”, para hacer un “un abordaje completo de la situación”.
El Jefe comunal indicó que “hay una comisión que está trabajando en el barrio y la idea es incluir a todos los actores sociales en tren de ver cómo llevamos una solución a los vecinos del sector”. Destacó en este sentido la nueva iluminación que tendrá el barrio (con 800 nuevas luminarias), otros aspectos de obra pública, y la realización de emprendimientos culturales y deportivos.
Tolerante y hasta complaciente con el enfoque, la concejala presidente de la comisión de Servicios Públicos, Alejandra Barragán (UNE), agradeció a Farizano las horas de trabajo dispuestas, y destacó que “cambiar el hábitat implica tener una mirada mucho más amplia de los problemas sociales”.
Barragán sostuvo que las obras que aguardan una definición del jefe comunal son el entubamiento de canales a cielo abierto; la apertura de calles; el arreglo y la puesta en funcionamiento de la cancha de fútbol comunitario; el mejoramiento y la instalación de un nuevo sistema de iluminación de todo el sector; la instalación de semáforos y el asfaltado de varias cuadras. Aseguró, además, que el tema de la violencia será evaluado aparte.
En cambio, Marcelo Bermúdez, desde el bloque del PRO, fue muy crítico con la política oficialista. “No solo no se están realizando todas las acciones posibles sino que se llevaron y se llevan adelante acciones que incentivan y consienten la violencia y a los violentos”, sostuvo.
Aludió en este sentido a “la retirada del estado municipal, demoliendo el edificio de Comer en Casa, en el año 2008, en el cual se concentraba la contención social del sector”; y fue implacable para señalar que hay un financiamiento “a través de planes sociales provinciales a personas que organizan actos de violencia, conforme lo expresado por funcionarios del Ejecutivo municipal”.
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