Pruebas de vida de tres militares y seis policías secuestrados fueron entregadas ayer a sus familiares. Algunos las recibieron con optimismo y esperanza, sin embargo, primó un clima de saturación de frecuente entrega de pruebas que se enfrenta a la ausencia de liberaciones. Organizaciones de familiares hicieron un llamado, nuevamente, para que gobierno y guerrilla intercambien prisioneros. Los videos con los testimonios llegaron después de que el proceso de liberación del cabo Pablo Emilio Moncayo quedó en suspenso porque el gobierno se negó a ofrecer garantías.
También llegaron en los videos mensajes tranquilizadores de los retenidos, quienes, verbalmente, ofrecen constancia de su buena salud. Sin embargo, los familiares los recibieron con lágrimas. "Está muy mal", aseguró ante las cámaras de televisión Ilda Duarte, esposa del coronel Edgar Yesid Duarte. La mujer se unió al clamor de los secuestrados y sus familias; le pidió a Uribe que se compadezca de ellos: "No más por Dios", dijo.
"Nadie me está diciendo qué tengo que decir, nadie me está insinuando, nadie me está diciendo cosas", declaró el general Luis Mendieta, el rehén de mayor rango en poder de los insurgentes. Los otros secuestrados de los que se tuvo noticia fueron: el capitán Enrique Murillo, el coronel William Donato, el sargento Arbey Delgado, el mayor Elkin Hernández, el sargento Luis Erazo, el intendente Alvaro Moreno y el cabo del Ejército Libio José Martínez.

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