Desde hace varias semanas atrás cinco familias decidieron asentarse en los terrenos ubicados detrás del barrio cincuenta viviendas, actualmente tomado, con cuatro casillas que se sostienen con parantes y nylon.
En un recorrido realizado por el lugar, una de las mujeres -quien pidió no se dieran a conocer sus datos- manifestó que “vinimos acá y decidimos quedarnos porque no contamos con una vivienda, tenemos los chicos y algunas cosas, hay días en los que no sabemos qué hacer por el calor o el miedo a que el viento nos lleve la casillita. No es lo que preferimos hacer, pero por ahí así alguien nos ayuda”.
En relación al tiempo desde el que están, según contaron “desde los primeros días de enero, llegamos tarde para ganar una de las casas en las que se instalaron las familias, por eso nos asentamos acá para ver qué pasa”.
Si bien reconocen que las condiciones en las que mantienen a sus hijos no son las correctas, aseguran que “el nylon es caliente y liviano, pero a nuestros chicos, cuando hace mucho calor los llevamos a la casa de un familiar, porque ya se me enfermó una vez, pero no tengo donde más llevarlo”.
Las familias abrigan la esperanza de que “alguien nos va a ayudar, alguien tiene que considerar la mala situación en la que estamos, mientras tanto, aquí seguiremos”, expresa con seguridad una de las mujeres.
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