Familiares del joven víctima de un disparo se manifestaron en la puerta de fiscalía

Familiares del joven víctima de un disparo se manifestaron en la puerta de fiscalía
En medio del intenso dolor por el estado extremadamente crítico de Guillermo Alberto Rodríguez, el joven que fue víctima de un disparo el miércoles pasado en el barrio El Tropezón, sus familiares y amigos se manifestaron en la puerta de la fiscalía, mientras el fiscal le tomaba declaración a Raúl Horacio Baigorria, acusado de haber cometido el ilícito.
En tanto, Guillermo Rodríguez, lucha por su vida en la sala de terapia intensiva del Hospital Ramón Santamarina, desde donde los facultativos ya habían confiado a la familia que el cuadro era irreversible.

Alrededor de 50 personas, entre familiares y amigos de la víctima, se apostaron en la puerta de la fiscalía a partir de las 17.30 cuando Baigorria fue trasladado con el fin de que el fiscal Damián Borean le tomara declaración indagatoria.

Cuatro horas de angustia y desazón vivieron los familiares y amigos que permanecieron en las puertas de la sede judicial dispuestos a ver el rostro del presunto agresor de su ser querido. Escenas de muchas tensión y desconsuelo se vivieron durante la larga espera.

Los familiares clamaban principalmente “justicia” y ver el rostro del “asesino”. Se escuchaban gritos desgarradores reclamando el daño que produjo este hecho a tanta gente allegada a la víctima. Sin poder contener el llanto, la hermana, la tía, el padre del joven herido y el resto de los presentes pedían justicia incesantemente.

“Podía formar una familia y vos le cag…. la vida, asesino”, clamaban. “Nunca tuviste una familia, por eso no sabés el daño que hiciste”, manifestaban. Asimismo, cuestionaban “le pegaste un tiro y lo tiraste en una zanja, cobarde” y también “le pegaste el tiro a él porque no te animabas a enfrentarte con el padre, que es policía”, entre otras expresiones de dolor.

Algunos desmanes se produjeron cerca de las 22, producto de la indignación que se desató entre los manifestantes cuando el personal policial decidió sacar al detenido por otra puerta, y así evitar lo que podía transformarse en un desastre ante la ira de los demandantes.

La palabra del padre

Francisco Rodríguez, el padre de la víctima, expresó que “mi hijo en este momento está pereciendo en el Hospital, y aún con todo el dolor de padre de que le arranquen la vida a un hijo, que no se lo deseo a nadie, quiero agradecer a todas las autoridades tanto judiciales como policiales, al señor Intendente, al secretario, a toda la gente que ha pasado por el Hospital, a todas las dependencias policiales que se pusieron en forma incondicional en apoyo mío, como así también a los testigos que de una forma u otra colaboraron con la investigación para que hoy se pueda llegar a la detención de esta persona”.

Asimismo, agradeció “el apoyo del doctor Borean y Sorondo. También le agradezco a toda la plana mayor de la policía bonaerense que me conocen hace muchos años porque soy policía”.

Ninguna esperanza

“En cuestión de horas yo ya a mi hijo no lo voy a tener, pero quiero tener la tranquilidad de que como padre siempre fui un ejemplo, y toda esta gente son vecinos míos, cuñados, amigos, que ellos pueden dar cuenta de toda la vida que llevo yo trabajando. En pocas horas, por lo que dice el doctor, voy a tener que enterrar a mi hijo”, lamentó.

Y agregó que “le digo a la sociedad de Tandil que sigamos respetando a las autoridades judiciales y policiales, que de una manera pacífica podemos ganar muchas cosas, yo siempre dije que con la violencia no vamos a llegar a ningún lado, se lo prometí a mis superiores y a la justicia”.

“Yo creo que ningún padre está preparado para enterrar a su hijo, yo no lo enterré todavía pero el doctor me dijo ´esperá lo peor´, así que estoy preparado para esperarlo gracias a la fuerza que me da Dios y a todas las iglesias evangélicas que están orando por mi hijo, que son muchas. Eso me transmite paz”.

En cuanto al cuadro de su hijo, detalló que “es muy delicado, el médico me dijo que es cuestión de horas, que ya no hay ninguna esperanza, es irreversible. Tiene muy dañado el cerebro, las vías respiratorias ya no funcionan en forma normal, y sólo le funciona el corazón”.

Por otra parte, manifestó que “estamos muy conformes con el avance de la investigación que se ha venido desarrollando a partir de declaraciones testimoniales y órdenes de allanamiento. Estoy muy agradecido a la justicia y a Dios por el hijo que tengo y que sé que en pocas horas más no la voy a tener”.

Por último, uno de los vecinos, Raúl Ricardo, expresó que “venimos todos a acompañar y pedir que se haga justicia, hoy fue él y mañana puede ser otro. Todo el barrio, los amigos y familiares están muy consternados e indignados”.

Se negó a declarar el acusado

El acusado de “Homicidio en grado de tentativa en concurso ideal con lesiones graves”, identificado como Raúl Baigorria, ayer finalmente se entregó en sede de la DDI acompañado de su padre, desde donde luego se lo trasladó a la unidad penitenciaria de Azul, frente al peligro latente de una posible agresión de familiares y allegados a la víctima.

Ya con el curso de las horas, alrededor de las 18 desde fiscalía se dispuso su traslado nuevamente a Tandil, con el propósito de tomarle declaración indagatoria frente al delito endilgado.

Con una fuerte custodia policial, entonces, arribó a la sede judicial de calle Uriburu, y un vez frente al fiscal Borean y asesorado por el defensor oficial Diego Araujo, se tomó del derecho que le asiste de no prestar declaración.

Tal se detalló en ediciones pasadas, hasta aquí el juez de Garantías caratuló los hechos como “tentativa de homicidio” en perjuicio de Orojovac (el verdadero destinatario del disparo) en “concurso ideal con lesiones graves culposas” en perjuicio de Rodríguez”.

Según los especialistas detallaron, se trata de una carátula típica que se estudia en derecho penal, que refiere cuando la agresión recae sobre alguien cuando la intención era lesionar a otro, en este caso Orojovac, quien mantenía las diferencias con el acusado por cuestiones pasionales, léase la disputa de una mujer que, por los dichos del entorno al conflicto estaría embarazada.

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