Familiares y amigos de Dardo Molina marcharán este sábado por calles de Mar del Plata clamando ¡Justicia!

En reclamo de Justicia, se habrá de llevar a cabo este sábado una marcha por calles por Dardo Molina, que falleciera luego de una larga agonía el año pasado luego de un asalto en 190 y Luro. Precisamente desde esta esquina arrancará la movilización de familiares y amigos.
El daño no para de lastimar, la tristeza se agranda y ella no quiere dejar de pelear. Aún cuando sabe que la herida, quizás, no cierre nunca. La mujer que cada mañana se levanta, mira a sus tres hijos y siente la ausencia del hombre que estuvo siempre al lado suyo. El que le quitó la maldita inseguridad. Pero Silvia Juárez sigue de pie porque Dardo Molina nunca se hubiera rendido.

Este sábado, a las 15, habrá una movilización por las calles de Mar del Plata que comenzará en la avenida Luro y 190. El local donde fue asaltado y herido Dardo. El comercio que le dio y le da de comer a toda la familia. La ubicación de donde viven. “Caminaremos hasta la Municipalidad, la Catedral, y daremos unas vueltas como hacemos siempre. No vamos a ir a la casa de nadie”, contó brevemente. “Acá no hay política de por medio”, le explicó a “el Retrato…”

Pero la marcha tendrá un significado especial. El próximo lunes, su esposo cumpliría 43 años. Pero el miércoles 15 de diciembre murió, luego de estar internado 86 días, tras ser baleado en la noche del 22 de septiembre. “El lema será justicia y seguridad para todos, por eso invito a los ciudadanos a que nos acompañen”, mencionó.

En consecuencia, enfatizó que “hay muchas cosas que no se investigaron, que están trabadas, pericias que no se hicieron. Vuelvo a hacer hincapié en que dos policías están libres (José Luís Camargo y Orlando Parrado), que son los responsables de su muerte, como también los otros dos delincuentes (Juan Sebastián Santucho y otro menor)”. El primero está en Barker y el segundo en el Centro de Contención de Menores de Batán.

En ese sentido confesó que “Santucho no lo quieren tener en ningún lado y encima tiene privilegios. Cada tanto ve a la familia, cada 60 días viene a Mar del Plata y yo, lamentablemente, no veré más a mi marido. Ese tipo, fue que hace unos meses agarró a un menor de edad como rehén para pedir condiciones. Y le siguen dando beneficios”.

“Desde mayo está todo trabado”, indicó. Para posteriormente argumentar que “es increíble, sobre todo cuando uno de los dos policías implicados habló en la causa y dijo que había otros policías implicados. El Fiscal, lo único que hizo, fue dar nombre y apellido de los que nombra Parrado y nadie investigó nada”.

Según dijo, no tuvo ninguna respuesta por parte de la política municipal ni provincial. Por eso recordó cuando viajó a La Plata, en plena agonía de su marido, a ver al ministro de Seguridad. “Eso lo tendría que haber hecho Pulti. Si le pasara a alguna otra persona lo que me pasó a mí, le diría que exija acá no allá. Tenemos el derecho de exigir para que hagan algo al respecto”, explicó. “Nadie se me acercó para decirme que me iban a apoyar”, esbozó.

“No me importa quién sea el nuevo Intendente, o si va a seguir el mismo, solo pido que se ponga a hablar con la gente. Que no esperen una campaña política para dialogar con ellos. Porque no importan los gobiernos, porque pasa uno, pasa otro, pero lo que está primero es la vida. Que no tiene precio”, fundamentó, antes de decir “lo triste que es por más que haya una chica policía en la esquina, mientras el local esté abierto, en el barrio sigue la inseguridad”.

La desesperación, en su estado más cruel

Silvia, dolida, angustiada, manifestó que “estamos con el corazón en la boca, porque nos están matando”. En clara alusión a la ola de robos que golpea Mar del Plata. Por más que algunos la quieran tapar, está visible. “Toda la ciudad tendría que estar gritando, haciendo ruido para que termine la inseguridad”, tiró. “No podemos esperar a que haya otro Dardo, debemos volver a las calles. No sé qué espera la gente. Solo pido justicia, nada más”, añadió.

No obstante, pensó que “quizás estuve un poco floja en las marchas”. En el sentido de no armar más “bochinche”. Igualmente, entonó que “siempre quisimos mantener la paz”.

Su familia está “destrozada”, pero principalmente sus tres hijos. “Están haciendo fuerza para que yo no me derrumbe. Hoy puedo decir que estoy de pie, pero no lo estuve. Ellos están sufriendo en silencio”, finalizó entre lágrimas. Ante ese dolor que sigue lastimando.

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